abalanzar

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Sinónimos para abalanzar

equilibrar

Ejemplos ?
De repente, los perros, fieles cumplidores de su deber, heroicos, dejaron, sin vacilar, los huesos que estaban royendo y se abalanzaron, ladrando, hacia la tranquera.
Habían creído los que estaban dentro que era una barca de tierra que venía a traer por algo alguna mercaduría y así no estaban en la malicia de defensa, y los piratas, aprovechando la ocasión, se abalanzaron a ellos, sin Dios ni temor de la muerte, con que en poco tiempo se vieron los españoles obligados a rendirse.
Al ver, al comprender su inimitable superioridad, los pavos se juntaron, y en son de guerra, se abalanzaron para destrozar lo que no podían igualar.
Todos fueron a parar encima del puente, pero no estuvieron allí mucho tiempo, porque pronto se abalanzaron sobre los hornos y platos de piedra, luchando maleducadamente por los tazones y las sillas.
Los incendiarios, que estaban armados, dispararon sus fusiles, a la ventura, sobre las fieras, y algunos lobos cayeron; pero los restantes se abalanzaron con mayor empuje.
Una lagartija, Bill, estaba en el centro, sostenido por dos conejillos de indias, que le daban a beber algo de una botella. En el momento en que apareció Alicia, todos se abalanzaron sobre ella.
Los volscos, cansados por sus carreras y gritos, se abalanzaron sobre los romanos como si éstos fuesen hombres atemorizados, pero cuando notaron la fortaleza del contraataque y vieron las espadas blandidas ante ellos, retrocedieron confusamente como si hubiesen sido tomados en una emboscada, y debido a la velocidad con la que entraron en combate casi no les quedaron fuerzas para huir.
Los perros se le abalanzaron y con furia sin límite continuaron devorándolo hasta que sólo dejaron despojos malolientes de lo que había sido el último estúpido ejemplar humano.
¿O los Decios, que, tras ofrendarse a ellos mismos, se abalanzaron sobre el enemigo, o Papirio Cursor, con su enorme valor y fuerza física?
Luego, después de dar la señal, saltó de su caballo y acercándose al signifer más cercano, se precipitaron contra el enemigo gritando: ¡Adelante, soldado, con el estandarte!" Cuando vieron a Camilo, debilitado como estaba por la edad, cargar en persona contra el enemigo, todos lanzaron el grito de batalla y se abalanzaron hacia adelante, gritando en todas direcciones, "¡Seguid al General!" Se afirma que, por orden de Camilo, el estandarte se arrojó dentro de las líneas enemigas para incitar a los hombres de las primeras filas a recobrarlo.
Pero las rayas habían corrido ya a la orilla, y en cuanto la tigra hizo pie, las rayas se abalanzaron contra sus patas, deshaciéndoselas a aguijonazos.
Luego, después de atar a la pobre muchacha, se abalanzaron, como lobos hambrientos, sobre la comida que les dejó preparada la vieja con póstumo celo.