abanico

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Sinónimos para abanico

paipay

Sinónimos

Sinónimos para abanico

abano

Sinónimos

Ejemplos ?
Cisnes, los abanicos de vuestras alas frescas den a las frentes pálidas sus caricias más puras y alejen vuestras blancas figuras pintorescas de nuestras mentes tristes las ideas obscuras.
Las cuatro.- Yo toco el clarín y doy salida al astado bruto. En mí suenan cascabeles, relucen bordados de oro, se agitan abanicos.
En su solicitud, todo lo refería a papacito; quería rodearlo, envolverlo en lo que ella más amaba; traíale a la cama las flores, los abanicos-anuncios que le regalaban en las boticas, su favorito Almamía, las estampitas de la Virgen.
Hay además en la pieza una cómoda de caoba en cuyos cajones moran mezclados los cubiertos sucios, las ropas, una redecilla, dos o tres abanicos, varias horquillas y añadidos de pelo, una estampa de modas, la libreta del almacén, un borrador de carta amorosa que comienza con esta ortografía: "my Cerrido hamigo de mi qorason" y una multitud más de objetos de todas las épocas.
-Para ellos, el eterno pavimento de brasas del infierno -murmuró Azerbaijan con disgusto, pues una multitud de túnicas amarillentas llenaba la calle de tierra. Esta multitud mostraba la cabeza afeitada, y casi todos se refrescaban moviendo grandes abanicos de redondez dentada.
De allí pasó al jardín; una escalerilla de ladrillo, sin pasamano, conducía a la casa de Gannan, el platero. Las estrellas lucían como faroles en el, alto cielo; las palmeras recortaban el espacio semejantes a fatigados abanicos.
Bien podía darse el placer de un salón digno del gusto de un Goncourt y de los millones de un Creso: quimeras de bronce con las fauces abiertas y las colas enroscadas, en grupos fantásticos y maravillosos; lacas de Kioto con incrustaciones de hojas y ramas de una flora monstruosa, y animales de una fauna desconocida; mariposas de raros abanicos junto a las paredes...
Allí criaban gallinas y cerdos, pero los vendían en el mercado. Llegaron al extremo de vender las ropas de su madre, sus alhajuelas, sus abanicos y adornos, a una prendera.
Al agradable son de las aguas y de las hojas que se agitan como abanicos de esmeraldas sobre sus cabezas recuerdan en dulces coloquios, y con esa especie de satisfacción con que se menciona el peligro pasado, las mil aventuras de que han sido héroes durante su peregrinación, los países que han recorrido, las maravillas que, como un panorama magnifico, se han desplegado a sus ojos.
En la fila de las mujeres sentadas, los abanicos pintados se agitaban, los ramilletes de flores medio ocultaban la sonrisa de las caras, y los frascos con tapa de oro giraban en manos entreabiertas cuyos guantes blancos marcaban la forma de las uñas y apretaban la carne en la muñeca.
Otras veces, sin embargo, animaban aquella melancolía las barbianas que venían metiendo bulla de reíres y decires, a alquilar no sólo mantones, sino caretas de seda, abanicos pericones y peinetas de carey.
Y sin embargo, aun, en las noches de estrenos cuando las encantadoras hijas del Rímac llenan las tres líneas de palcos, que el gas resplandece, y los abanicos se agitan, y las miradas se cruzan, un prestigio extraño, casi divino, trasforma el derruido edificio; y ningún joven abonado lo cambiaría entonces por el más suntuoso teatro de París, por el más aristocrático de Londres.