abrazar


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  • verbo

Sinónimos para abrazar

ceñir

contener

seguir

Sinónimos

Ejemplos ?
Hubo algunos que por llegar antes se arrojaron de cabeza desde las murallas, siendo con esto las postreras víctimas del dragón. Todos querían ver de cerca al monstruo y abrazar al matador.
Cuando en el golfo azulado que en esas playas ondea la lámpara que platea la noche, veas brillar, piensa, ¡oh Ángel!, que hay un hombre que su esplendor contemplando, está en Nápoles pensando para volverte a abrazar.
Lloraban de gozo entrambos hablándose con afán, y tiernamente abrazándose y tornándose a abrazar, dándose pruebas continuas del cariño más cordial, preguntando y respondiendo sin dejarse respirar.
FEDERICO: Y siempre tuyo, Genaro, pronto a partir sin reparo cuanto posea contigo. --- Y aquí con lágrimas tiernas se tornaron a abrazar, tomando con su caballo su camino cada cual.
He sufrido mucho (y especialmente en la línea de melancolía y de flato) durante nuestra ausencia; y a más del gran gusto de abrazar a todos ustedes empezando por Ud.
Artículo 51.- Todo hombre es libre para abrazar la profesión industria o trabajo que le acomode, siendo útil y honesto, para aprovecharse de sus productos.
¿Qué vas a imaginar, Isabel mía? ¿Qué pensarás, idolatrada prenda, si esperando abrazar al triste Diego, corrido el plazo ves, y yo no llego?
Esbeltos brazos para abrazar, Y roja boca para el dulce beso, El cobijo del blanco seno, Y el cálido saludo de amor, Te ofrece el eco de los cuernos de caza.
El otro pareció satisfecho con la explicación e incluso informó al comerciante de que encontraría excelentes padrinos en el Pont–Neuf, delante de la Samaritaine, por donde paseaban de costumbre estas gentes que no tenían otra profesión y que por un escudo se encargaban de abrazar la causa que fuera y hasta de proporcionar las espadas.
Llegóse, en fin, el punto de verme con ella en su aposento, que era escuro, estrecho y bajo, y solamente claro con la débil luz de un candil de barro que en él estaba; atizóle la vieja, y sentóse sobre una arquilla, y llegóme junto a sí, y, sin hablar palabra, me volvió a abrazar, y yo volví a tener cuenta con que no me besase.
Acababa de comer el Corregidor, y, con el deseo que tenía de ver el fin de aquella historia, subió luego a caballo y vino a la posada del Sevillano, llevando consigo el pergamino de la muestra. Y, apenas hubo visto a los dos caballeros cuando, abiertos los brazos, fue a abrazar al uno, diciendo: -¡Válame Dios!
Infiérese del discurso, pues, que una nación, al abrazar un género literario, no hace sino obedecer a las leyes necesarias de su existencia moral; que la crítica moderna, siguiendo una expresión enérgica del mismo autor, no ha examinado imparcialmente, sino que ha descarnado y vuelto esqueleto el teatro antiguo, como hace con una mujer hermosa el escalpelo del anatómico; y, en fin, que la cuestión del género clásico y del romántico no puede nunca ser absoluta, sino relativa a las exigencias de cada pueblo.