acoger

(redireccionado de acogió)
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  • all
  • verbo

Sinónimos para acoger

admitir

favorecer

Sinónimos

Antónimos

Sinónimos para acoger

Ejemplos ?
Y un murmullo de aprobación acogió las frases del más bruto y más nobletón de los hombres de pelo en pecho del barrio de la Goleta.
El solo lloró aquel dia La gloria que á España dió. Mas le valiera mil veces Caer en Gormaz con honra Que cargar con la deshonra Con que Burgos le acogió.
Nuestro país acogió la conferencia regional de Asia en Teherán esperando que la Conferencia Mundial se viera coronada por el éxito y la unidad.
ESTRELLA: ¡Quién más que mi desventura! Me acogió desde mi infancia, y desque vino de Francia no la he concebido impura. No tengo madre, Montero, y ella de tal me sirvió, ¿negarla pudiera yo lo que hizo por mí primero?
Viéndose, pues, tan falto de dineros, y aun no con muchos amigos, se acogió al remedio a que otros muchos perdidos en aquella ciudad se acogen, que es el pasarse a las Indias, refugio y amparo de los desesperados de España, iglesia de los alzados, salvoconduto de los homicidas, pala y cubierta de los jugadores (a quien llaman ciertos los peritos en el arte), añagaza general de mujeres libres, engaño común de muchos y remedio particular de pocos.
Benigno amó después a una hermosa mujer, que jamás compartió su sentimiento, pero aquellas amarguras y este desengaño no mataron en él el germen de lo bueno que encerraba su alma, y aunque no volvió a amar, ni pensó nunca en casarse, su corazón latía ansioso de cariño, y así acogió con júbilo la proposición que le hiciera Severo, muchos años después, de vivir unidos.
Y un beso largo, muy largo, un beso de un minuto, selló el pacto aquel entre la gentil Veterana y el Niño del Sonajero. Un prolongado murmullo de alegría acogió la llegada del Niño y la Veterana.
El rey Peleo me acogió benévolo, me amó como debe de amar un padre al hijo unigénito que tenga en la vejez, viviendo en la opulencia; enriquecióme y púsome al frente de numeroso pueblo, y desde entonces viví en un confín de la Ptía reinando sobre los dólopes.
Un grito inmenso de admiración y entusiasmo acogió sus palabras, y el rostro del anciano se dilató con el placer que causa la conciencia del deber cumplido; placer tanto más intenso cuanto más doloroso ha sido vencer, para alcanzarlo, la flaca naturaleza de la humanidad».
El alcalde del barrio recibió al fin orden de acercarse a la Lunareja y reprenderla; pero ésta que, como hemos dicho, tenía lengua de barbero, afilada y cortadora, acogió al representante de la autoridad con un aluvión de dicterios tales, que al buen alcalde se lo subió la mostaza a las narices, y llamando cuatro soldados hizo conducir, amarrada y casi arrastrando a la procaz zapatera a un calabozo de la cárcel de la Pescadería.
Pero la gente lo supo y partieron tras él. Jesús los acogió y volvió a hablarles del Reino de Dios mientras devolvía la salud a los que necesitaban ser atendidos.
Jesús, viendo a su madre y junto a ella al discípulo a quien amaba, dice a su madre: «Mujer, ahí tienes a tu hijo.» 27. Luego dice al discípulo: «Ahí tienes a tu madre.» Y desde aquella hora el discípulo la acogió en su casa.