Ejemplos ?
Pero Letorio comenzó acusando a Apio y a su familia de tiranía y crueldad ante la plebe; dijo que no habían elegido un cónsul, sino un verdugo para acosar y torturar a los plebeyos.
Era gloria de los tribunos y de la autoridad que ejercían, que poseyeran tanta fuerza para resistir a colegas maliciosos como para acosar al Senado y producir disensiones entre ambos órdenes.
La noche siguiente, evacuaron Sátrico y, en una marcha que fue más bien una huida, se dirigieron a Anzio, y aunque los romanos les pisaban casi los talones, el pánico que les embargaba les hizo superar a sus perseguidores. El enemigo entró en la ciudad antes de que los romanos pudieran retrasar o acosar a su retaguardia.
Les presta voz el oído, Y movimientos la mente, Y vienen confusamente Mente y oído a acosar; Y mente, y ojos, y oídos, Con tan fantástico empeño Alejan el blando sueño Y empiezan a delirar.
Pero un gobierno se encuentra circundado de un aparato de fuerzas que le permite acosar, perseguir, oprimir a aquéllos que quieren despojarlo.
Desiste ya de tu empeño, en fin, y déjate vencer de mis ruegos; no te entregues por más tiempo a esa callada pena que te devora, antes bien tu dulce boca deposite en mí tus tristes cuidados; ya es llegado el momento supremo: hasta ahora pudiste acosar por tierras y mares a los Troyanos, encender esa guerra impía, deshonrar la casa real de Latino y ensangrentar las preparadas bodas: te prohíbo nuevos intentos.” Así habló Júpiter, y de esta manera le responde la hija de Saturno, con sumiso continente: "Porque sabía ¡Oh poderoso Júpiter!
Ninguna campaña política nunca justifica obstrucción a la justicia, o acosar a las personas, o poner en peligro las grandes agencias de Gobierno que debe y tiene que encima de la política .
Cuando el regio morador de Kattak abandona su alcázar para acosar en sus dominios al soberbio león o al rayado tigre, cien bocinas de marfil fatigan el eco de los bosques, cien ágiles esclavos le preceden arrancando las malezas de los senderos y alfombrando el lugar en que ha de poner sus plantas; ocho elefantes conducen su tienda de lino y oro y veinte rajas siguen su paso disputándose el honor de conducir su alejo de ópalo.
Utilizó al FBI para perseguir y acosar a disidentes y activistas políticos durante el Macarthismo, las protestas contra la guerra de Vietnam o los movimientos a favor de los derechos civiles, además de acumular archivos secretos sobre la vida de numerosos líderes políticos y obtener pruebas mediante procedimientos ilegales.
Aunque no a todo lo que es propiamente un escrache se lo haya denominado siempre así, resulta reconocible por sus rasgos genéricos y conceptuales: En el Perú, a mediados del siglo veinte, es frecuente el uso de la palabra "roche" (verbo arochar), haciendo referencia a las actividades de acusar, acosar y avergonzar a alguna persona o institución.
Viéndola como su única esperanza de comunicarlo con Molly, Sam comienza a acosar a Oda Mae hasta que ella finalmente se rinde y accede a ayudarlo.
Del primer año de ciclo medio. Siempre aparece en compañía de Yuko y Aiko, y con ellas suele acosar fuertemente a Anthy. Keiko es la mano derecha de Nanami, a la que constantemente está escuchando y pendiente de sus ataques, aunque en realidad lo hace para acercarse a Touga.