Ejemplos ?
Es claro que hemos dejado de acusar muchas causas generales de fácil observación, pero nótese que por ello mismo se excusa la omisión, pues perderíamos tiempo subrayándolas.
Es delatado el silencio por pensativo, y la voz por impaciente; y extiéndese a tanto el riesgo, que aun no se libra dél quien, conociendo los delatores, por disimular alaba y defiende las violencias; porque aquel que se encarga de acusar para que el tirano estime su maña y la tenga por mayor que la prudencia del recatado, no refiere lo que dijo delante dél, sino lo que quería que dijese, y alega por grande servicio el falso testimonio, y acredita su eminencia con sus mentiras.
“La política de Colombia, a la que ahora puede agregarse la fuerza del Perú, para la gente de aquí parece acusar una gran tendencia a un sistema militar dominante; como tal, este gobierno no se siente inclinado a contraer el compromiso de vincularse con ellos en forma que podría, en el futuro, autorizar una intervención en sus asuntos propios”.
ARTÍCULO 60º - La acción para acusar por faltas o delitos definidos en la ley electoral, será popular y se podrá ejercer hasta dos meses después de cometidos aquéllos.
Pero ella lo hizo todo con tanta calma, con tanta naturalidad, con tan evidente gesto de perfecta educación, que no se la podía acusar de ningún descaro, y mis únicos sentimientos fueron de admiración.
Saben éstos que el tirano (tal es la miseria de su estado) sólo estima al que le da más noticias de más enemigos, y que sólo tiene por sospechoso al acusador que deja de acusar a alguno; y esto porque siempre está de parte del odio que merece a todos.
Así las de la Prensa oficialista, como las de la oposición y aun la profesional, a las que se sumaron las de los pasquines; las de los libros de fortuna que explotaban el morbo. Todo lo que fuera acusar y condenar a López Portillo, era éxito editorial.
Para ganarse simpatías, la aristocracia hubo de olvidar aparentemente sus intereses y acusar a la burguesía, sin tener presente más interés que el de la clase obrera explotada.
El general Manuel Oribe en julio 4 de 1835 al agradecer y acusar recibo de una cariñosa felicitación que le enviara el coronel argentino pero nativo de Montevideo, José María Echeandía por su ascensión al solio presidencial, escribió esto: “ Antiguo y apreciado compañero ” (aclaremos que Oribe y Echeandía pertenecían a la misma promoción académica).
No sólo no parecía que aguardaban a César, sino que no se acordaban que le había. En ningún tiempo el judaísmo ni la gentilidad pudo acusar a la providencia de Dios de poco solícita de la emienda de los malos.
Su oficio era acusar a los buenos, sin perdonar a los malos; a aquéllos, porque le eran contrarios; a éstos, porque no le fuesen competidores.
También y el gobierno trató de manipularnos y de tildarnos como políticos y no como religiosos, de manera que nos pudiera acusar de sedición y subversión.