Ejemplos ?
¿O quiere más bien la razón que se diga que el vicio no se encontraría nunca en un alma si ésta fuera armonía, porque la armonía, si es perfectamente armonía, no puede admitir disonancia?
Lo que un hombre de buen sentido no debe hacer es sostener que estas cosas sean como os las he descrito; pero que todo lo que os he dicho del estado de las almas y de sus residencias sea aproximadamente así, creo que puede admitirse, si es cierto que el alma es inmortal, y la cosa vale la pena de correr el riesgo de creerla. Es un azar que es hermoso admitir y del cual debe uno mismo quedar encantado.
Dichas comunicaciones sólo se podrán admitir y examinar conforme al procedimiento establecido en este artículo si son presentadas por un Estado Parte que haya hecho una declaración por la cual reconozca con respecto a sí mismo la competencia del Comité.
Las personas que querían ser admitidas en calidad de miembros de las logias, debían ser hombres buenos y leales, libres de nacimiento, de edad madura y razonable y de buena reputación. Estaba prohibido admitir en la masonería a esclavos, mujeres y hombres inmorales, cuya conducta fuera motivo de escándalo.
En Nueva Granada en 1553 hay un movimiento encabezado por el caudillo del sur Alvaro de Oyón para independizar el territorio partiendo del principio del mejor derecho de los conquistadores y por consecuencia de la imposibilidad de admitir las nuevas ordenanzas de 1542.
que las circunstancias locales del Raposo no pueden proporcionar el establecimiento de una población de alguna entidad ni admitir fortificación capaz de su defensa.
Mucho les importa a los monarcas no admitir con nombre de arbitrio que socorre, el despojo que necesita; ni con nombre de ampliación del poderío, la diminución dél.
Tenemos una historia completa de la revolución de los comuneros; dice el cronista Lozano, refiriéndose a la propaganda de Mompox: ”Mompox hablaba del poder del común de cualquier república, ciudad, villa o aldea, enseñando que era más poderoso que el mismo rey, y que en manos del común estaba admitir la ley o el gobernador que le gustasen, porque aunque se lo diese el Príncipe, si el común no quería, podía justamente resistirse y dejar de obedecer.
Por todo ello, que es público, notorio y comprobado en términos de no admitir exculpacion alguna, condena á los referidos Sanz, Nieto y Córdova, presos en resultas de la victoria de nuestras armas, como reos de alta traicion, usurpacion y perturbacion pública hasta con violencia y mano armada, á sufrir la pena de muerte, pasándolos por las armas en ejecucion militar; y mando se ejecute mañana en la Plaza Mayor, precediendo las prevenciones de ordenanza, que se dispondrán por la orden del general del ejército, y la notificacion á los reos en su persona esta noche por mi ayudante de campo D.
Artículo 43°- Al Presidium del Consejo Revolucionario le incumbe: fijar las fechas de convocación de los periodos ordina­rios y extraordinarios de sesiones del Consejo Revolu­cionario; interpretar las leyes; ejercer la iniciativa legisladora; someter, en caso de necesidad, a referéndum los proyectos de ley; supervisar la observancia de las leyes y decretos; formar, cambiar el nombre de las provincias, ciudades, vulusvali (comarcas) y alakadari (municipios); instituir órdenes y medallas, así como imponerlas de acuerdo con la Ley; decretar amnistías e indultos; aprobar, designar, trasladar, licenciar, jubilar y admitir las dimisiones de jueces...
Por último, si mantenemos el criterio de que a cada gobernación se le debía admitir 2 diputados, podernos agregar que faltaban los correspondientes a las 4 gobernaciones de Moxos, Chiquitos, Misiones y Montevideo, admitiendo que en los cuatro casos había imposibilidad material de elección por estar sus respectivos territorios en poder del enemigo, salvo Misiones en donde había una total desorganización.
y que acerca del particular “ reproduce las cláusulas que expresan su voluntad en los diplomas con que ha mandado sus diputados ”, que son: “ la forma republicana representativa en el gobierno, y la facultad que se reserva (obsérvese qué modo de ceder la soberanía) de admitir o no la Constitución que presente el Congreso.