adueñarse


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  • pronominal

Sinónimos para adueñarse

apoderarse

Sinónimos

Ejemplos ?
También reían cuando veían escrito por mí, luego de trabajar su composición con los niños “hasta que quedara”, el texto de alguna de aquellas cancioncitas que los niños me dictaban desde sus garabatos y luego en esténcil (copias) se las entregaba a cada uno de ellos para que las leyeran: Un elefante llorón quiso usar esa escalera para subir al espacio y adueñarse de una estrella pero como no era esbelto ni ejercitando lo fuera, que se rompe la escalera y sólo así pudo adornarse de estrellas.
Ahora sí verían esos ACOLHUAS TEZCOCANOS lo que se les preparaba. TEZOZOMOC era nieto de XÓLOTL y se sentía con los derechos para adueñarse de TEZCOCO, por ello entonces intentó invadirlo.
Sin embargo, la ignorancia en que la tiranía de Juan Vicente Gómez ha mantenido al pueblo ha impedido ver a muchos trabajadores el hecho de que la mayoría de aquéllos que pretender ser «revolucionarios», como el general Arévalo Cedeño y otros caudillos, sólo representan los intereses de los hacendados y de la burguesía, es decir, de los ricos del país, y no son otra cosa que nuevos tiranos que se disfrazan con la bandera revolucionaria para adueñarse del poder y continuar por su propia cuenta la explotación de los trabajadores.
(APLAUSOS) Finalmente, quiero en esta tarde agradecer a todos los que se han acercado a esta plaza, a los sindicatos, a los movimientos sociales, a los miles de ciudadanos y ciudadanas que no están en ninguna organización, que simplemente son eso, ciudadanas y ciudadanos que no están de acuerdo con el desabastecimiento, con la especulación, con los que quieren adueñarse de todo.
Experimentaba la fuerza de acción del fuego respecto de las demás cosas: si las arrojaba en él, veíalo adueñarse de todo, rápida o lentamente, según que el cuerpo echado a su seno fuera más o menos combustible.
Se insinuó unas veces, se aseguró otras, que las armas de los revolucionarios eran facilitadas por los Estados Unidos, que ávidos por adueñarse de México, lanzaban al motín a unos malos mexicanos, traidores o ilusos, comparados como los de Panamá, como bandidos y forajidos.
Por su parte, el partido de los legitimistas veía con enojo cómo los orleanistas, más capacitados, volvían a adueñarse de casi todos los puestos y cómo crecía la centralización, mientras que el cifraba en la descentralización sus esperanzas de triunfo.
La falta de escrúpulos de la actual dictadura para apropiarse y distribuir entre sus favoritos ajenas heredades, la desatentada rapacidad de los actuales funcionarios para adueñarse de lo que a otros pertenece, ha tenido por consecuencia que unos cuantos afortunados sean los acaparadores de la tierra, mientras infinidad de honrados ciudadanos lamentan en la miseria la pérdida de sus propiedades.
El conde de Nieva no dejó continuar su arenga al emisario; pues, montando en ira, le interrumpió: -Entienda, señor capitán, que aquí no hay más excelencia que yo, y que el sandio del marqués tiene que adueñarse desde hoy, si le place, del tratamiento de señoría.
Educados en la escuela de la conspiración y mantenidos en cohesión por la rígida disciplina que esta escuela supone, los blanquistas partían de la idea de que un grupo relativamente pequeño de hombres decididos y bien organizados estaría en condiciones, no sólo de adueñarse en un momento favorable del timón del Estado, sino que, desplegando una acción enérgica e incansable, podría mantenerse hasta lograr arrastrar a la revolución a las masas del pueblo y congregarlas en torno al pequeño grupo dirigente.
El fanatismo no produce menos estragos que el éter, la morfina, el alcohol, o el opio: al adueñarse de una mujer, la deprime intelectual y moralmente, la despoja de todas las seducciones femeninas, la transforma en ese algo asexual o neutro que se llama una devota.
El campesino tenía hambre, padecía miseria, sufría explotación, y si se levantó en armas fue para obtener el pan que la avidez del rico le negaba; para adueñarse de la tierra que el hacendado, egoísticamente guardaba para sí; para reivindicar su dignidad, que el negrero atropellaba inícuamente todos los días.