Ejemplos ?
Como que la cosa lo comporta, es Epicuro quien hará los que valdrá: Esto no lo conseguirás sino retirándote, porque, además, tendrás comensales escogidos entre la turba e los aduladores por el padrón- Y se equivoca quien busca un amigo en el atrio y lo prueba en la mesa.
El joven apresurose a bajar la montaña, proponiéndose no volver a abrir los oídos a los aduladores y recordar siempre que él, tan orgulloso que se creía superior a todos, debía la vida a un mosquito, que había dominado a la más fuerte de las aves; lo que probaba que no hay ser despreciable en este mundo, y que si los grandes merecen ser considerados, también merecen serlo los pequeños.
Ni sé yo cómo pueden dejar de rabiar todos los reyes, porque andan siempre mordidos por las orejas de envidiosos y aduladores que rabian.
Cuando era ministro popular daba al teatro sus mejores dramas y, obligándonos a alabárselos, nos ponía en el aprieto de parecer aduladores; y ahora que no es ministro empieza a dar los peores, poniéndonos igualmente en el amargo trance de parecer enemigos suyos.
¿Soy yo actriz para aspirar al aplauso de la multitud? ¿Soy reina, acaso, para desear súbditos y aduladores? Yo quiero ser feliz, tío mío, para mí y no para el público.
Y entre los bufones vi muchos hombres honrados que yo había tenido por tales. Pregunté la causa, y respondióme un diablo que eran aduladores, y que por esto eran bufones de entre cuero y carne.
No confíes en los monos! Son serviles, aduladores, solícitos, graciosos, inteligentes y embusteros. Sin erudición, poseen la mágica virtud de ciertos secretos que por insignificantes te son desconocidos.
Veréis esos alcázares soberbios libres de consejeros hipócritas y bajos aduladores; veréis hombres de gobierno reconcentrados y en calma los partidos; veréis morir instantáneamente la venal Prensa política; verías, pobre y desgraciado pueblo, derrocarse los púlpitos de esos tribunos de la igualdad y desvanecerse como el humo el valor real de sus discursos, que tanto te fascinan; veríamos todos extinguida esa sed de poder que nos devora, y, por último, brotar en los hogares de cada uno la paz, la riqueza, el saber, la virtud y los derechos y la dignidad que tan bárbaramente se buscan en las entrañas de nuestros hermanos.
No ve la llena plaza ni la soberbia puerta de los grandes señores, ni los aduladores a quien la hambre del favor despierta; no le será forzoso rogar, fingir, temer y estar quejoso.
Los aduladores de los pueblos han sido siempre, como los aduladores de los grandes, sus más perjudiciales enemigos; ellos les han puesto una espesa venda en los ojos, y para usufructuar su flaqueza les han dicho: Lo sois todo.
Conociendo que las leves expiaciones que los aduladores bracmines de Kattak le impusieron no bastaban a desterrar sus remordimientos, sube a consultar al solitario de Jabwi, solo y de incógnito para que la pompa real no turbe el espíritu y selle los labios del profeta.
Los sobrinos, presuntos herederos de aquellos vastos dominios, se regocijaban interiormente al pensar que uno de ellos sería el sucesor de sus inmensas riquezas y podría disponer un día de sus pueblos y de sus vasallos. Tenían ya toda una corte de aduladores que se creían seguros de ser los futuros ministros, generales y títulos de la nación.