afortunado


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Sinónimos para afortunado

Sinónimos para afortunado

Ejemplos ?
-declaró el chiquillo engallándose-. ¿Por qué no he de ser más afortunado o más listo que tú, papá? Y, además, yo soy joven, y tú eres viejo, ¡muy viejecito!...
Así pondera González Suárez al hablar del poderío de los Monarcas del Incario, destacándolo a Huayna Cápac como el más valiente y afortunado Soberano, que reinó por más de medio siglo su grandioso y rico Imperio, que en ese entonces, no había otro en América y que la Historia lo menciona con notables progresos y extensión que no se puede comparar.
Napoleón ayudaba a su padre en el laboratorio, Atalía le bordaba un gorro griego, Irma recortaba redondeles de papel para tapar las confituras, y Franklin recitaba de un tirón la tabla de Pitágoras. Era el más feliz de los padres, el más afortunado de los hombres.
Déjame, padre, defenderme en esto que me interesa. Meñique-siguió diciendo en alta voz la princesa,-eres valiente y afortunado, pero eso no basta para agradar a las mujeres.
Habían excluido de la conjuración a Marco Antonio, si bien era hombre en cuyo ardimiento antes se cansaban los trabajos, que le cansaban: nacido a la guerra, bien afortunado en las armas, y por esto singularmente favorecido de César, que fue la primera causa de excluirle del trato y conspiración.
Todo lo que en ese lapso realizó Mitre para el público en materia de historia consistió en el breve y afortunado relato de “El Crucero de la Argentina” editado en Valparaíso en 1860 y sin duda escrito años antes y en un mediocre trabajo sobre “Belgrano y Güemes”, derivación de su historia ya citada que apareció en Buenos Aires en 1864.
No es de esperar, para honra de la especie humana, que la nación que tuvo la libertad por cuna, y recibió durante tres siglos la mejor sangre de hombres libres, emplee el poder amasado de este modo para privar de su libertad a un vecino menos afortunado.
Todos los colombianos se acercarán alrededor de este mortal afortunado; él los estrechará en los brazos de la amistad, formará de ellos una familia de ciudadanos.
Recibiré algún chirimbolo recién salido del molde. ¡Lo que va a reírse de mí el afortunado marido de la admiradora de Petronio! El de Olga, el barón alemán delgaducho y triste, que tiene la manía de las estampillas de correo y las colecciona con entusiasmo de colegial, acaba de salir de aquí para pedirme un favor especial.
Esa dominación conduce a otro despotismo más visible y perma­nente, pues los desórdenes y miserias de aquél predisponen el espíritu a buscar seguridad y descanso en el poder absoluto de un individuo; y, tarde o temprano, el jefe de algún sector domi­nante, más hábil o más afortunado que sus rivales, acaba por aprovechar esa inclinación de los ánimos para elevar su poderío sobre las ruinas de la libertad pública.
Así que él se sentía entonces el más afortunado de los mortales, y Emma vivía sin preocupación, cuando una noche, de pronto: ¿Es la señorita Lempereur, verdad, quien te da lecciones?
A la fama de vuestra hermosura, que por muchas leguas se estiende, dejé mi patria, mudé vestido, y en el traje que me veis vine a servir a vuestro dueño; si vos lo quisiéredes ser mío, por los medios que más a vuestra honestidad convengan, mirad qué pruebas queréis que haga para enteraros desta verdad; y, enterada en ella, siendo gusto vuestro, seré vuestro esposo y me tendré por el más bien afortunado del mundo.