agachar

(redireccionado de agacha)
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Sinónimos para agachar

Ejemplos ?
La cola está pegada al cuerpo con la punta moviéndose de lado a lado. Miedo – El gato reposa sobre su tripa o se agacha directamente en la punta de las patas.
La composición está resuelta alternando los personajes entre los huecos que dejan los situados en primer y último término, y contrastando el joven que se agacha a la derecha para esquivar el cucharón con el que le intenta tocar y la mujer inclinada hacia atrás con otro joven que lo hace hacia adelante.
Cuando Lorelai se agacha para recoger las sobras de pizza que se le cayeron al suelo, la caja que ya levantó del piso no solo se abre y cierra sola -entre tomas-, sino que también cambia de lugar y posición (11:40).
Cuando Rigonta se agacha sobre el cofre y comienza a hacer lo que le ha dicho su madre, Fredegunda deja caer la pesada tapa del cofre sobre la nuca de su hija, presionando luego la tapa hacia abajo con todas sus fuerzas.
Y se ganará ese sitio porque Gallardo es un pintor fiel a sí mismo y a su pueblo....Un pintor así, sin dobleces, que no agacha la cabeza ante los críticos ni ante los poderosos, necesariamente conquistará una parcela de honor en el territorio del arte." 1906 - Pintura mural, Academia La Esmeralda, México D.F., México.
-Ese es Fernando Rojas, autor de La Celestina; salúdale. Maestro, ¿quién es ese espíritu que se agacha a beber en esa fuente, debajo de estos acopados mirtos?
¡Atención! Toma su chuzo, se agacha, traza algo y torna a gritar, en tres tiempos: -Vean la letra A. Véanla bien antes de hacerla.
Se toma la cánula con una mano; se agacha la mujer encima de un cubo u orinal y se introduce la cánula en la vagina empujándola bien hacia arriba y fondo de la misma.
Con sus movimientos y su disparada, se cerró la armada: queda presa; quiere seguir a las demás, que huyen amontonadas: la detiene el lazo; agacha la cabeza y tira: el caballo resiste, hace fuerza; la vaca clava las uñas; pero cedió de un pie, siguió el otro, y ya a la fuerza tiene que seguir caminando, medio arrastrada por el valiente animal.
Asómase al marco de la ventana, como si la respuesta estuviese escrita en el pizarrón de la noche. Mira luego al amanuense. "Pirincho" traga saliva, baja los ojos, se agacha... —¡Escribí!
- ¡Para qué! -replicó el alforfón. -¡Agacha la cabeza como nosotros! -gritó el trigo-. Mira que se acerca el ángel de la tempestad.
El cazador se agacha medio compasivo, a alzar la perdiz herida; pero si esta de la mano se le vuela, se endereza furioso, y ¡pobre de ella, si los ojos fuesen tiros!