agorero

(redireccionado de agoreros)
También se encuentra en: Diccionario.
  • all
  • sustantivo

Sinónimos para agorero

adivino

pesimista

Sinónimos

Sinónimos para agorero

adivino

Sinónimos

Ejemplos ?
Luego motes campesinos, serenatas y cantatas de estrambotes peregrinos; melodías amorosas, salmodías religiosas, tristes cantos funerales de los santos cantorales: alaridos de guerreros, predicciones de agoreros, y canciones de juglares, y bramidos populares, y estampidos de cañones, y explosiones de volcanes: montes rotos y hundimientos de violentos terremotos y deshechos huracanes al horrísono fragor; luego graves voces solas dulces, suaves, como el canto de las aves, como arrullo halagador de lejanas barcarolas, que por cima de las olas fía al viento el pescador.
¿Será creído el desenlace de este caso auténtico, no tan sorprendente para los que nacimos en la brumosa tierra de los celtas agoreros como para los que en regiones de sol tuvieron cuna?
9 Y vosotros no prestéis oído á vuestros profetas, ni á vuestros adivinos, ni á vuestros sueños, ni á vuestros agoreros, ni á vuestros encantadores, que os hablan diciendo: No serviréis al rey de Babilonia.
No se ocultaba por otra parte, a los Buhitis y Caciques, que su causa tenía otros enemigos, que sin armas materiales, eran más temibles que los fuertes castellanos; la funesta preocupación de la multitud que veía en estos, otros tantos seres inmortales; su conocida superioridad en las armas y espíritu guerrero; y por último, la antigua profecía de su Dios que les condenaba a ser exterminados algún día por una gente extraña y poderosa. -He aquí porque contaban con el influjo supersticioso del Cemí, y con la eficaz sutileza de los agoreros.
13 Perfecto serás con Jehová tu Dios. 14 Porque estas gentes que has de heredar, á agoreros y hechiceros oían: mas tú, no así te ha dado Jehová tu Dios.
Alrededor del altar estaban los buhitis, agoreros y sacerdotes a un tiempo...
Todo queda insinuante; bordeando la testosterona que en su estrip tan pasajero actualiza las neuronas. Reinas locas de los mitos agoreros inventoras de los tronos de los eros.
Y chocan los mundos diversos, las ideas opuestas, los pensamientos inútiles, los sentimientos cobardes, los deseos hartos, las traiciones sacras, las mentiras televisadas, las componendas de altura, las promesas diseñadas, la dignidad planificada, las libertades falsas, las esperanzas absurdas, las risotadas demócratas, la pachanga mítica, las revoluciones cóncavas, los guajolotes difundidos para exhibir descaros hasta transformarlo todo en vértigo incansable de humos sin final y polvos sin magia... esmog más transparente del aire; vuelo de zopilotes agoreros; cuentos de tecolotes codiciosos: - Lo primero es el dinero!
–corto circuito largo– besar gusanos, amar serpientes, pasear las hienas, atarse a buitres, mi astronave con sus vértigos de liberada –veloz envanecida de sus vuelos– superando elipses, trascendiendo hipérbolas, afrentando escapes y parábolas lombrices se extravió por los espacios estelares, lejos del sol... y desbocada –Pegaso no identificado– los gases y los ácidos quemaron agoreros su estructura cibernética.
Las noticias de la caída de Madrid llegaron precedidas de pronósticos agoreros de mala fortuna; y cómo habrá sido aquélla que cuando se tuvo noticia en firme de los hechos, palidecieron las notas vaticinosas y malhadadas de la plebe, que en esta parte del país suele ser a la par que supersticiosa de mucha pobreza en asuntos foráneos, pero de un coraje a toda prueba cuando al terruño atañe, como a continuación me apresuro imponerle a Vd.
Enunciados que se entretejen en uno solo superficial patente y que sin embargo conforma la madeja latente de un griterío íntimo ante el encuentro del patriarca que muere entre agoreros gallinazos repetidores de una vida huérfana hambrienta de ternuras maternales endurecida por la mano férrea que manda porque lo dice y se hace porque sí sin peros válidos.
Este mayo, último que pasó, pese a todo y cuando digo pese a todo ustedes saben, por supuesto, de qué hablo, Argentina creció al 8 por ciento, casi un desafío para cierta clase de agoreros y de agentes económicos, que creen que el país solamente puede pertenecerle a unos pocos.