Ejemplos ?
CIPIÓN.—Por haber oído decir que dijo un gran poeta de los antiguos que era difícil cosa el no escribir sátiras, consentiré que murmures un poco de luz y no de sangre; quiero decir que señales y no hieras ni des mate a ninguno en cosa señalada: que no es buena la murmuración, aunque haga reír a muchos, si mata a uno; y si puedes agradar sin ella, te tendré por muy discreto.
Otro: «Está en prosa y la comedia debe escribirse en verso, porque no es más que una ficción para agradar a los sentidos; las comedias en prosa son cuentecitos caseros, y si muchos las escriben así, es porque no saben versificarlas».
Ventura cada vez trabajaba menos; ni él procuraba agradar a los contratistas de conciertos, ni estos le buscaban ya con el afán de antes.
Busca, pues, el sosiego dulce y caro, como en la oscura noche del Egeo busca el piloto el eminente faro; que si acortas y ciñes tu deseo dirás: "Lo que desprecio he conseguido; que la opinión vulgar es devaneo." Más quiere el ruiseñor su pobre nido de pluma y leves pajas, más sus quejas en el bosque repuesto y escondido, que agradar lisonjero las orejas de algún príncipe insigne, aprisionado en el metal de las doradas rejas.
Ponen toda su conveniencia en el alimento, son tiranizados de la comodidad, y su diligencia no sale de pretender agradar con las galas la vista ajena, y con las golosinas la propia boca.
Ella era una mujer, sus fuerzas escasas, pero sentía en su alma el ardor de la indignación, porque aquellas cosas no podían agradar a Cristo, nuestro Redentor: aquellas cosas eran obra de las potencias infernales, eran la sombría acción de los demonios, que acaso se habían metido en el cuerpo de los lobos aulladores, para castigar a los malvados y hartarse de sangre de cristianos ortodoxos.
vivía con su hermano, militar retirado, con la mujer de este, virtuosa señora sin más deseo que el de agradar a su marido, y con los tres hijos de aquel matrimonio, de los que el mayor, Miguel, contaba apenas diez y seis años.
Pero, desgraciadamente, Rosas es tan envidioso, y tan diablo y revoltoso, que ya pretende al presente largarnos un buscapié para hacernos chamuscar, porque no le ha de agradar esta quietú; creamé.
«Y nada digo de aquellos que, a semejanza mía, si de casualidad llegaron a las Escrituras Santas después de haber frecuentado las letras profanas y lograron agradar el oído de la muchedumbre con su estilo florido, ya piensan que todo lo que dicen es ley de Dios, y no se dignan averiguar qué pensarán los profetas y los apóstoles, sino que adaptan a su sentir testimonios incongruentes; como si fuera grande elocuencia, y no la peor de todas, falsificar los textos y violentar la Escritura a su capricho»(114).
Un ojo le lagrimea, del aire, dice Garvizo; que para él es un hechizo otro que le centellea. El Andaluz se hace almiba por agradar a Isidora, que es muchacha seguidora y nunca se muestra esquiva.
Viendo Planco y Antonio y Cicerón que no podían resucitar a César, y que, siendo el Senado autor de su muerte, el pueblo no la contradecía, bien advertidos por agradar a los senadores, acreditaron la acción, y, por asegurarse de los conjurados, propusieron que se les debían dar premios.
Aquí os voy, pues, a poner un cantar, no por llenar un deber, no; por saber que, el álbum al registrar, pro mis versos vais, al leer, vuestros ojos a pasar; y si logro yo el placer de que os logren agradar, ¡qué honrados se van a ver los versos de mi cantar!