alazán


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Sinónimos para alazán

ocre

Sinónimos para alazán

anaranjado

Ejemplos ?
Sí, ésa es la vida, cazar con los nobles, más brutos y más lerdos que los campesinos de mi tierra, galopando vestido con un casacón rojo, tras del alazán del Duque chocho y obtuso...
Allí alazán le fue a Rogelio dado grande, gallardo y fuerte como un toro, de arnés preciosamente recamado todo de pedrería y fino oro; y dejaron a cargo del alado, aquel que obedecía al viejo moro, a un pajecillo por que de él tirase con paso que a Rogelio no alcanzase.
Durante quince días el alazán había buscado en vano la senda por donde su compañero se escapaba del potrero. El formidable cerco, de capuera—desmonte que ha rebrotado inextricable—no permitía paso ni aún a la cabeza del caballo.
De la profundidad del monte, el malacara respondía a los relinchos vibrantes de su compañero, con los suyos cortos y rápidos, en que había sin duda una fraternal promesa de abundante comida. Lo más irritante para el alazán era que el malacara reaparecía dos o tres veces en el día para beber.
En un alazán precioso llegó aquí un desconocido, mozo lido, muy cumplido, que al hablar con el patrón quedó en la estancia de pión, siendo dispués muy querido.
Todavía departimos cerca de media hora con Castillo, y después de reiteradas invitaciones, el jefe accedió: Vamos a ver al coronel, que vengan nada más diez hombres conmigo, ordenó, y montando su caballo -un alazán que le obsequiara Guajardo el día anterior- se dirigió a la puerta de la hacienda.
Continuamente miraba a la calle por donde había de pasar, para verle; ahora no miro: no le veré. Por allí vino, dirigiendo el fogoso alazán, enseñado a parase bajo mis balcones.
En un alazán fogoso viene, de hierro vestido, la gruesa lanza en la cuja, la luenga espada en el cinto; un penacho jalde y negro, cual matorral sobre un risco, ondea sobre su almete, y da al sol variados visos.
Tu patrono ha encanecido, Tu raudo león no vuela, Sobre sus garras dormido, Por tu grandeza no vela; Brioso alazán herido, Su caballero ha perdido Freno y espuela.
-repuso la primera-; cuando desembarquen presentarán al rey un caballo alazán, él querrá montarle; pero si lo hace, el caballo se lanzará a los aires con él y no volverán a tener noticias suyas.
Inmediatamente clavó las espuelas al caballo y le cerró el paso dándole orden de seguirlo a las casas del fundo. El mendigo, muy asustado, no hizo observación alguna y se puso a caminar en silencio junto al alazán de don Simón Antonio.
Montero de tal manera, Que de su astucia sutil Nunca se ha visto la fiera Ni segura en la carrera, Ni segura en el cubil. Sobre un alazán brioso Que luce sus escarceos Muéstrase en el ancho coso Para calmar los deseos Del concurso numeroso.