albedrío


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Sinónimos para albedrío

Sinónimos para albedrío

antojo

Ejemplos ?
Ítem, se ordena y manda que ningún negro sea osado de ir a los pueblos de los indios por los muchos daños que de ellos reciben los dichos indios, y si fueren con licencia de sus amos pague el que lo quebrantare (con) cincuenta pesos aplicados por tercias partes, y si fuere de su albedrío le serán dados y sirvan dos meses sin sueldo en obras de Su Majestad y no las habiendo en públicas.
Nos presionan para evitar que advirtamos otras soluciones que no sean ambas éstas citadas y manejadas por la misma mano, constriñendo nuestro criterio de alarmante manera, al no permitirnos vislumbrar otras formas de resolver nuestros problemas nacionales, que no sean las determinadas por los que disponen a su albedrío de la voluntad de los pueblos, tratando de someternos a filosofías ajenas a los particulares intereses de cada grupo nacional.
Libre del amor vivía, tan sin recelar sus flechas, tan sin temor de sus plumas, que en mí los desprecios eran naturaleza, por que, si no son naturaleza, tienen visos de favores los desdenes que se afectan. Tan dueña43 de mi albedrío vivía que las violencias del amor –vuelvo a decir– despreciaba.
Pues mi amante a breve tiempo le fue precisa la ausencia de Granada, por llamarle a forzosas dependencias sus deudos, y aunque un alivio en este caso pudiera tener, pues vino a Sevilla, poco o nada se remedia 77 con hallarle, pues mi padre casarme en Cádiz intenta, a pesar de mi albedrío.
ANARDA. Vos no sois más que mi tío, y ni aun mi padre en razón puede forzar mi albedrío: casamiento y religión han de ser a gusto mío.
Puesto que un duelo entre nosotros es imposible, resolvámonos a encomendar nuestra suerte en sus manos. Vamos en su busca: que ella decida con libre albedrío cuál ha de ser el dichoso, cuál el infeliz.
CATORCE Todo hombre al nacer es libre en sí mismo y en cuerpo, aunque su libertad dependa del albedrío de la Naturaleza, sin embargo, comienza a ser modelado por la sociedad donde crece y ésta parece ir minando esa libertad hasta convertirlo en un mortal prisionero, si no, esclavo de la comunicación o las ideologías explotadoras en todos los sentidos egoístas.
Cuando a las manos vengo con el muchacho ciego, haciendo rostro embisto, venzo, triunfo y resisto la flecha, el arco, la pozoña, el fuego, y con libre albedrío lloro el ajeno mal y canto el mío Cuando la aurora baña con helado rocío de aljófar celestial el monte y prado, salgo de mi cabaña, riberas de este río, a dar el nuevo pasto a mi ganado, y cuando el sol dorado muestra sus fuerzas graves, al sueño el pecho inclino debaxo un sauce o pino, oyendo el son de las parleras aves o ya gozando el aura donde el perdido aliento se restaura.
Federico Henríquez y Carvajal Amigo y hermano: Tales responsabilidades suelen caer sobre los hombres que no niegan su poca fuerza al mundo, y viven para aumentarle el albedrío y decoro, que la expresión queda como vedada e infantil, y apenas se puede poner en una enjuta frase lo que se diría al tierno amigo en un abrazo.
Asegurar el albedrío humano; dejar a los espíritus su seductora forma propia; no deslucir con la imposición de ajenos prejuicios las naturalezas vírgenes; ponerlas en aptitud de tomar por sí lo útil, sin ofuscarlas, ni impelerlas por una vía marcada.
No te es lícito llorar con demasía; y no es esto sólo lo que te es lícito, pues aun no lo es el extender el sueño a una mínima parte del día, ni lo es el huir de la muchedumbre de los negocios retirándote al ocio de tu jardín ni el recrear con algún voluntario paseo el cuerpo fatigado con la asistencia del trabajoso oficio, ni alentar el ánimo con la variedad de espectáculos ni disponer el día a tu albedrío.
Paréceme, Montano, que debría buscar lugar que al dulce pensamiento, encaminando a Dios, abra la vía, ado todo exterior derramamiento cese, y en su secreto el alma entrada comience a examinar, con modo atento, antes que del Señor fuese criada cómo no fue, ni pudo haber salido de aquella privación que llaman nada; ver aquel alto piélago de olvido, aquel sin hacer pie luengo vacío, tomado tan atrás del no haber sido, y diga a Dios: «¡Oh causa del ser mío, cuál me sacaste desa muerte escura, rica del don de vida y de albedrío!» Allí, gozosa en la mayor natura, déjese el alma andar süavemente con leda admiración de su ventura.