Ejemplos ?
Es enorme. Salen como alegres. Cada hombre, cada mujer, se apresura a alejarse de ahí con tanta rapidez como si temiera una explosión inesperada o que los patrones, autoritarios y déspotas, fueran a arrepentirse de haberlos dejado libres, de haber interrumpido la planificada explotación (Necesitamos obreros tecnificados, mano de obra.
A las claras ciudades de Asia volemos. Ya mi mente estremecida ansía vagar, ya alegres de su afán los pies cobran fuerzas. Oh dulces compañías de mis camaradas, adiós: a quienes, lejos a la vez de casa que partimos, distintas vías, diversamente, nos devuelven.
Mas no estas, un día, blandas promesas me diste con tu voz a mí, no esto a mí, triste, esperar me mandabas, 140 sino matrimonios alegres, sino optados himeneos, lo cual todo, aéreos, desgarran incumplido los vientos.
250 Mas, por parte otra, floreciente, volaba Yaco con su tiaso de Sátiros y nisigenos Silenos, a ti buscándote, Ariadna, por el amor encendido tuyo. Las cuales entonces, alegres, por doquier con ebria mente deliraban, el evhoé báquico gritando, evohoé sus cabezas girando.
A menudo errante Líber, del Parnaso por el vértice supremo, 390 a las Tíades, que derramados sus pelos evohé decían, condujo, cuando los delfios, desde toda la ciudad a porfía lanzándose, acogieran alegres al divino con humeantes aras.
Sor Simona murmuró con severa cortesía de señora antigua: —Este caporal es el Marqués de Bradomín. Los ojos alegres del viejo, me miraron con atención: —De oídas le conocía mucho.
Recuerdo cuando Leonardo me leía versos del primer trovador conocido, Guillaume de Poitiers, un poeta del 1100, y los de otros, cuya regla era ser gozosos, alegres, gais.
Brillaban tantas luces allá arriba y en la ciudad que las tinieblas parecían iluminarse. Las noches claras son más alegres que los días de sol espléndido.
No era una cena donde los dichos agudos y las alegres historietas hiciesen volar las horas, y en que la presencia de las damas, incitando a la galantería, contuviese a la brutalidad.
Hecho esto, él se despedió con mucha paz y amor, y ansí nos partimos deste lugar; y aun, antes que nos partiésemos, fue preguntado él por el teniente cura del lugar y por los regidores si la bula aprovechaba para las criaturas que estaban en el vientre de sus madres, a lo cual él respondió que según las letras que él había estudiado que no, que lo fuesen a preguntar a los doctores mas antiguos que él, y que esto era lo que sentía en este negocio. E ansí nos partimos, yendo todos muy alegres del buen negocio.
Él en ninguna manera lo quería hacer y al fin, rogado de tantos, se la dejó; con que le dieron otra cruz vieja que tenían antigua de plata, que podrá pesar dos o tres libras, según decían. Y ansí nos partimos alegres con el buen trueque y con haber negociado bien.
Cuando sucedió esto, gran alegría hubo en el corazón de Brujo del Envoltorio, Brujo Nocturno. Guarda-Botín, Brujo Lunar; estuvieron muy alegres cuando se efectuó el alba.