Ejemplos ?
SED Las flamas de este amor que me devora irrumpen los impulsos insensibles y alejan los bullicios egoístas al silencio acotando a mi potencia cibernética ensueños que divagan sus misterios y me tornan sin ser ave… vuelo—nauta— y me cambian sin ser fuego, luces—pira— y me vuelven sin ser hoja, savia—árbol— y me altivan sin ser nota, canto—sinfonía— Las flamas de este amor que me devora prorrumpen las atmósferas secretas y aumentan la insólita floresta de una sed...
Cuatro: las cuatro extremidades atadas a cuatro resortes que se alejan poco a poco y tiran de ellas lentamente hasta que por fin se desprende y el tronco cae en un brasero.
donde el sol me fecunda la sombra que me dobla y me acrecienta estatua de infinito al levantarme, preparo el vuelo, casi muerto, como el ave marina que intentara alcanzar las nubes altaneras que se alejan de los mundos que no existen ni existieron.
Las amarras se alejan de mi nave y un solo arrebato de existencia me acelera a un efluvio que me inflama que me llama… y me libera… MISTERIO SEXTO Y yo que en otras eras deambulaba pensándome diverso a las espinas, derramándome en sonrisas al desierto, marchitando vanidades de humo, indagando océanos y montañas y florestas… hoy pernocto en otras naves que no vuelan a planetas inventados por soñantes telescopios, otras naves forjadas al impulso lacrimario de la realidad… Confianzas ilusorias.
Como el melenudo león a quien alejan del establo los canes y los hombres con gritos y venablos, siente que el corazón audaz se le encoge y abandona de mala gana al redil; de la misma suerte apartábase de Patroclo el rubio Menelao; quien, al juntarse con sus amigos, se detuvo, volvió la cara a los teucros y buscó con los ojos al gran Ayante, hijo de Telamón.
Sí creo Por siempre en la vida eterna Que predicáis... Las ranas, Muy pensativas, se alejan. Y el caracol, asustado, Se va perdiendo en la selva.
Vista desde puntos lejanos la urbe finge hipócrita sosiego, pero mientras poco a poco va uno acercándose a ella, se escucha acrecentándose el estruendo de su murmullo; la violencia de su agitación; la explosión de sus escándalos y quienes los engendran, van sucumbiendo en mezcla desesperada de incomprensiones parlantes, de indiferencias autómatas, de orgías desérticas, de cuentos promiscuos. Algunos se alejan, aunque estén en sí; inmóviles cactus; otros se aproximan sin saber a qué.
Empuja el viento con extraño ruido las hojas que se arrastran y se alejan: esas hojas dolientes van llorando, esas hojas se quejan.
Todo bosque es misterio. Lolo y Estrellita del Alba se alejan por entre los naranjos. ¡Sombras juveniles que perfila la luna, y conduce el amor a sus camarines tapizados con besos!...
Exhortamos, por último, paternalmente a todos los alumnos y ministros de la Iglesia a que se acerquen siempre con mayor afecto de reverencia y piedad a las Sagradas Letras, ya que la inteligencia de las mismas no les será abierta de manera saludable, como conviene, si no se alejan de la arrogancia de la ciencia terrena y excitan en su ánimo el deseo santo de la sabiduría que viene de arribas(65).
Mis rizos de oro ondean Y florece mi joven cuerpo dulcemente, oyó, como si fuera un eco en la lejanía... Y los arroyos que en el valle silencioso, Se alejan susurrantes.
¡Sueños! ¡Siempre sueños!, y cuanto más ambiciosa y delicada es el alma tanto más la alejan de lo posible los sueños. Cada hombre lleva en sí su dosis de opio natural, incesantemente segregada y renovada, y, del nacer al morir, ¿cuántas horas contamos llenas del goce positivo, de la acción bien lograda y decidida?