alhaja


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Sinónimos para alhaja

Sinónimos para alhaja

Ejemplos ?
Quizás la desnudaran, delante de todos, para ver si ocultaba la alhaja, y la llevaran a la cárcel, a través de las calles llenas de gente.
In diebus illis, digo, cuando yo era muchacho, oía con frecuencia a las viejas exclamar, ponderando el mérito y precio de una alhaja: «¡Esto vale tanto como el alacrán de fray Gómez!».
Así terminaba la narración de una de las aventuras de su mocedad mi amigo don Adeodato de la Mentirola, anciano que militó al lado del coronel realista Sanjuanena y que hoy mismo prefiere a todas las repúblicas teóricas y prácticas, habidas y por haber, el paternal gobierno de Fernando VII. Quitándole esta debilidad o manta, es mi amigo don Adeodato una alhaja de gran precio.
"Yo me traigo mis cuartitos si es que el prado he de comprar, y nombrando dos peritos que lo vayan a tasar." Pero el tío Fabián me ataja diciendo con gran trabajo que su prado es una alhaja..., "que arriba...
El usurero, que era hombre conocedor, vio la alhaja con codicia, y ofreció al necesitado adelantarle dos mil duros por ella; pero nuestro español se empeñó en no aceptar otro préstamo que el de quinientos duros por seis meses, y con un interés judaico, se entiende.
La causa se presenta tan firmemente sostenida, que no se han atrevido a atacarla sus propios contrarios; no se encuentra en todos sus escritos un solo raciocinio contra la substancia del proyecto: todos sus esfuerzos quedan reducidos a vanos temores, que afectan ser consiguientes al libre comercio, de suerte que su conducta es idéntica a la de un ayo ignorante, que quita de las manos de un niño una alhaja preciosa, imprimiéndole falso temor de que le ha de hacer daño.
Chocándole a uno de sus familiares ver que el obispo, tan desprendido del fausto y del dinero, conservaba una escupidera de oro, manifestole su extrañeza con esta pregunta: -¿Cómo es que su señoría, que todo lo da a los pobres, no se ha desprendido de esta alhaja?
Sus primeros habitantes se reunieron para analizar el lugar que les ofrecía su relieve para habitarlo y producirlo, fue entonces cuando adoptaron el nombre de Las Lajas para este pedazo de tierra ecuatoriana, por considerarlo como alhaja ( joya ) por sus paisajes, condiciones climáticas, fertilidad entre otros.
Eso sí, como el desesperado cuenta siempre con un cordel para ahorcarse, así un amigo podía contar con él para un apuro; se entiende, dejándole en prenda una alhaja que valiera el cuádruplo y reconociéndole un interés decente.
Sin pérdida de tiempo emprendió Escoto el viaje para Arequipa, vendió la alhaja en dos mil pesos y los candelabros en quinientos.
El buhonero se deshizo en frases de agradecimiento, se despidió de fray Gómez, y más que de prisa se encaminó a la tienda de un usurero. La joya era espléndida, verdadera alhaja de reina morisca, por decir lo menos.
Porque... Argote: Basta, basta. El lorito es una alhaja. ¡Joven gallardo! Dios te guarde y te colme de bendiciones, para que seas honor de tu patria y consuelo de tu anciano y venerable padre, a quien tengo envidia.