Ejemplos ?
Mientras que el cónsul estaba ocupado con estos arreglos, empezó un altercado entre los polleros respecto a los presagios que se habían observado por la mañana.
Promuévele un altercado en la calle; ordena á los alguaciles que lo lleven á la cárcel, por desacato á la autoridad; pono, el amenazado pies en polvorosa; le sacan de Santa Ana, donde había tomado iglesia; enciérranle en un calabozo, y tras darle el Asistente tres horas para encomendarse á Dios, le cuelga, sin más pro- ceso, de la horca.
El niño cogió unas margaritas y prometió que las guardaría siempre. Sobre sus cabezas se oía un fuerte altercado; era que iban a prender a los secuestradores.
A salir Villamediana, siguiendo su amado norte, iba por distinto lado del salón, cuando turbole el ver al rey furibundo, que con miradas atroces, ojos cual los de un fantasma, en él sin quitarlos pone. Sobrecogido, de mármol, ni a dar un paso atreviose, y trabó, disimulando, un altercado con Lope.
Pablo, dándose cuenta de que una parte eran saduceos y la otra fariseos, gritó en medio del Sanedrín: «Hermanos, yo soy fariseo, hijo de fariseos; por esperar la resurrección de los muertos se me juzga.» 7. Al decir él esto, se produjo un altercado entre fariseos y saduceos y la asamblea se dividió.
Tuvieron un pequeño altercado ella y Steerforth mientras jugaban a los dados, y en el momento en que se encolerizó vi aparecer la marca, como las misteriosas palabras escritas en un muro.
Ocho días después navegaba el enfermo hacia la Habana, vigorizando sus pulmones los aires puros del mar, el descanso sus miembros y la esperanza su espíritu. Entretanto, la cuestión del vestido seguía siendo el solo pero perenne altercado del matrimonio de que nos venimos ocupando.
Habiendo llegado nuevas a nuestro Zenón de que en un naufragio se había anegado toda su hacienda, dijo: «Quiere la fortuna que yo filosofe más desembarazadamente.» Amenazaba un tirano a Teodoro filósofo con la muerte y con que no sería sepultado, y él respondió: «Tienes con que alegrarte, pues mi sangre está en tu potestad; pero en lo que dices de la sepultura eres ignorante, si piensas que importa el podrecerme encima o debajo de la tierra.» Canio Julio, varón grande, a cuya estimación no daña el haber nacido en nuestro siglo, habiendo altercado mucho tiempo con Cayo...
20 Y los pastores de Gerar riñeron con los pastores de Isaac, diciendo: El agua es nuestra: por eso llamó el nombre del pozo Esek, porque habían altercado con él.
Mientras él hablaba yo vacilaba si levantarme y darle un puntapié en la cabeza o tirarle a la cara el contenido de mi pocillo de café, pero recapacitándolo me dije que de promoverse un altercado allí, el que llevaría todas las de perder era yo, y cuando me disponía a marcharme contra mi voluntad porque aquel sapo humano me atraía con la inmensidad de su desparpajo, él, obsequiándome con la más graciosa sonrisa de su repertorio que dejaba al descubierto su amarilla dentadura de jumento, dijo: –Este reloj pulsera me cuesta veinticinco pesos...; esta corbata es inarrugable y me cuesta ocho pesos...; ¿ve estos botines?, treinta y dos pesos, caballero.
Al llegar aquí el altercado, promovido por el incansable y susceptible lector de La Iberia, aparece Venancio, gritando: «¡El correo!», esgrimiendo, varios periódicos en una mano y trayendo en la otra los fósforos, de que nadie se acuerda ya.
Como el altercado iba creciendo, temió el tribuno que Pablo fuese despedazado por ellos y mandó a la tropa que bajase, que le arrancase de entre ellos y le llevase al cuartel.