amargo

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Sinónimos para amargo

Ejemplos ?
Ya sería General, si no hubiese reñido con todos sus superiores desde que le pusieron los cordones de cadete, y los pocos grados y empleos que ha obtenido hasta ahora le han costado prodigios de valor y no sé cuántas heridas; sin lo cual no habría sido propuesto para la recompensa por sus jefes, siempre enemistados con él a causa de las amargas verdades que acostumbraba a decirles.
Y, efectivamente, al despertar ella la hoja estaba allí. ¡Oh, qué amargas lágrimas vertió! ¡Y sin tener a nadie a quien poder confiar su dolor!
Sus amargas lágrimas caían sobre la ramita de jazmín, la cual crecía y se ponía verde y lozana, mientras la palidez iba invadiendo las mejillas de la doncella.
Fué, señores, en presencia de estos hechos que mi espíritu entrevió los grandes males que surgían del falseamiento de las instituciones, y que yo creía que la juventud miraba indiferente y por eso me expresaba en palabras tan amargas con respecto a la situación política del país.
Sus recuerdos me han distraido y consolado en las primeras amargas horas de mi horfandad, y han poblado a solitaria mansion de mi casa paterna con las bellas visiones de sus orientales leyendas, las cuales concluyeron por lanzar de sus aposentos los mústios espectros de mis mayores guarecidos bajo su techo.
Tal vez, cansado de nocturna vela o de afanosos sueños agitado, la recoge el mancebo alborozado, con ojo avaro y delicioso empeño; porque la vista de la luz consuela las amargas memorias de su sueño.
Inmediatamente contrató pasaje en el vaporcito que debía zar- par al otro día de Cerro-Azul para el Callao. Aquella noche murió don Demetrio O'Higgins envenenado con esencia de almendras amargas, en una copa de aguardientle.
utor: Carta dirigida a: Amadísimo padre, No quiero empezar esta carta por disertaciones políticas que a más de que sólo dan lugar a reflexiones amargas me quitan el tiempo casi siempre, dejándome sin escribir lo que más interesa y no irrita nuestro ánimo.
Lamentamos haber malgastado tanto tiempo en discusiones amargas y disgregadoras sobre cuestiones que no han contribuido en modo alguno a hacer avanzar la causa de la lucha contra el racismo.
éjame, Andrés, que de la corte huyendo, de tantos vicios hórridos me aleje, como en mi patria mísera estoy viendo: ni te asombre que, al tiempo que los deje, ya que enmendarlos mi razón no pueda, en sátiras amargas los moteje.
Estas amargas nuevas llegaron a los oídos de los padres de Leocadia, que para más gustosa ocasión los tenía doña Estefanía escondidos.
En todo el tiempo que esto decía, nunca la dejó las manos, ni apartó los ojos de mirarla atentísimamente, derramando amargas y piadosas lágrimas en mucha abundancia.