amoratado


También se encuentra en: Diccionario.
  • all
  • adjetivo

Sinónimos para amoratado

cárdeno

Sinónimos

Sinónimos para amoratado

Ejemplos ?
Mientras me peino, al espejo advierto que mis ojeras se han amoratado aún más, y que sobre los angulosos cobres de mi rostro rasurado se ictericia la tez acerbadamente.
No lo creas parecido al evangelio que cuenta la historia del pálido Nazareno diciendo las consoladoras bienaventuranzas junto a las ondas azules del dormido lago de Tiberiades y expirando en lo alto de la cruz, con el cuerpo amoratado por los golpes y la pálida frente destrozada por la corona de espinas; es un evangelio que cuenta la historia de Zaratustra, en una cueva, meditando, entre el águila y la serpiente, en el reavalúo de todos los valores.
El recluso se había transformado en un guiñapo. La barba crecida, amarillos los ojos, temblorosos y entre abiertos los labios; adolorido, amoratado, casi muerto...
VÓMITO Deslizaré mariposas agoreras de tu afrenta, moscas reverdecidas por tu peste, gusanales en festín amoratado y microbios mitoteros de aposentos sobre tu esqueleto vivo —mecano en sindicales malos pagos.— Y todo el fango de la rosa hipócrita, espinas al acecho, te enlodará de manos ventoleras que se cubren la nariz quebrada ante su propia llaga, pútrida en su propaganda mustia de resentida larva...
¡Si es un bordado! Bueno; pues se trata de que esta noche tenemos dos asientos... El amoratado fue morado oscuro. ¿Estaría soñando?
-Es el sello -le dice- de que eres mi esclava. Gláfira tenía un círculo amoratado de la extensión de un dirhem. -Más de un año -dijo Abu Hafáz- tardará en borrarse ese signo.
Tenía el labio amoratado, una mancha roja bordeábale la nariz, así como otra circunvalaba la sien, junto a la entrada del cabello.
Carlitos estaba amoratado de frío, casi negro; pero no se daba cuenta, pues ella lo había hecho besar por la helada, y su corazón era como un témpano de hielo.
Recelaba vagamente que fuese un malhechor, porque, mirándole a la claridad de la lámpara y de la llama, encontraba que parecía recio y sólido: su espinazo se enderezaba, su cutis amoratado y marchito recobraba coloración saludable, y su pelo, al secarse, se arremolinaba con brío en las sienes.
Lope Martín, medio estrangulado, cayó sin sentido en brazas de su amigo. Mientras le hacían aspirar algunas sales, Carvajal le examinaba el amoratado cuello y murmuraba: -¡Vaya un pescuezo para duro!
Ahora el ojo normal del zombi, antes claro y brillante, había adoptado también la coloración de su par compañero y el rostro del amoratado parecía adornarse con un extraño antifaz morado.
Una fuga frustrada de quince falangistas hizo que estuviesen ocho días bajo tormentos, resultando en víctimas con fracturas, estado comatoso y el cuerpo amoratado.