anatema

(redireccionado de anatemas)
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Sinónimos para anatema

excomunión

Sinónimos

maldición

Sinónimos para anatema

Ejemplos ?
Sus ropas despedazadas descubrían el pecho, sesgado por honda herida. Cuando la soldadesca tuvo segura su venganza, calmáronse los anatemas y maldiciones.
no son únicamente los que portan espadas que chorrean sangre y despiden rayos fugaces de gloria militar los escogidos a designar el personal del gobierno de un pueblo que quiere democratizarse; ese derecho lo tienen también los ciudadanos que han luchado en la prensa y en la tribuna, que están identificados con los ideales de la Revolución y han combatido al despotismo que barrena nuestras leyes; porque no es sólo disparando proyectiles en los campos de batalla como se barren las tiranías; también lanzando ideas de redención, frases de libertad y anatemas terribles contra los verdugos del pueblo...
Tomando por ejemplo un asunto puramente legal, los declarantes parecen regocijarse muchísimo cuando logran reunir unas cuantas palabras rimbombantes para expresar una idea, y dicen, por ejemplo, que odian, aborrecen y abjuran, etc., etc. Los antiguos anatemas estaban basados en el mismo principio.
Para pulirla suelen los hombres, en ciertos países adelantados, lavarse ya todos los días, costumbre rara, cuando no desconocida de la cristiandad, ciento ó doscientos años hace, y contra la cual aún fulminan sus anatemas el piadoso señor Veuillot y otros santos padres.
Ya se entiende que este ermitaño, tan maldiciente, era pagano. A pesar de la natural bondad de su alma, su religión sombría y terrible le obligaba a maldecir y a lanzar anatemas.
El hombre que en sociedades retrógradas habla y escribe con valerosa independencia, suscita recriminaciones y tempestades, aventurándose a sufrir los anatemas del sacerdote, los atropellos del mandón y los impulsivos arranques de la bestia popular.
Así, la mujer que ofrece amor a Jesús, en tanto que los hombres le prodigan odio; la mujer que para escuchar los salvadores preceptos le sigue por arenales y rocas; la mujer que valerosamente le confiesa, cuando un apóstol le vende y otro le repudia; la mujer que en la vía dolorosa le enjuga el sudor y la sangre, al mismo tiempo que sayones le escupen y le abofetean; la mujer que en el suplicio le acompaña y le consuela, mientras los discípulos le abandonan y hasta el mismo Padre le desampara, no recibe del sacerdote más recompensa que el insulto, los anatemas, la servidumbre doméstica y la degradación moral.
Su pecho, que hierve como un volcán, está henchido hoy de bendiciones, mañana de anatemas; sus cantos imitan hoy la apacible serenidad de un cielo sin nubes, mañana el sordo estruendo de un mar en tumulto; hoy compone su rostro con la majestad épica, mañana se descomponen sus facciones con el terror dramático; poco después parece una bacante en su desorden lírico; ya se ciñe de palmas y canta la victoria, ya se inunda de llanto y deja que se escapen de su pecho tristes y dolorosas elegías.
¿Qué es lo que Dios hace, entonces, de esta oleada de anatemas Que sube todos los días hacia sus caros Serafines? ¿Cómo un tirano ahíto de manjares y de vinos, Se adormece al suave rumor de nuestras horrendas blasfemias?
Y, en último análisis, si se quiere se insiste en que la más perfecta equidad democrática haría caer por su base nuestra crítica, todavía preguntaremos: ¿Y cómo se garantizará la igualdad de condiciones y la libertad, por tanto, de emitir el voto al campesino que depende del jornal que le da el amo, del usurero que le presta y del monterilla que le amenaza? ¿Cómo se hará para que el cura, con sus anatemas y excomuniones, no coarte la libertad personal?
Pero el fracaso de estos otros, no importa cuán lamentable, en discernir la naturaleza de la crisis, no fue como el fracaso del clero cristiano, porque su expresa vocación y ocupación, predicar y enseñar la aplicación a las relaciones humanas de la Regla de Oro del tratamiento igualitario para todos, es lo que la Revolución vino a establecer, y velar por la llegada de este auténtico reino de amor fraternal, cuyo advenimiento recibieron con anatemas.
Engullida será toda la humanidad por creída; siente comandar la vida, aunque tan sólo la enloda. Mejor que entonces no vivas para evitarte problemas y déjate de anatemas no sea que tú los recibas.