apóstrofe

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Sinónimos para apóstrofe

invocación

Sinónimos para apóstrofe

Ejemplos ?
Allí, como en toda prisión inquisitorial, menos vedada era un arma que un tintero; pero a falta de éste, el señor Mármol, escribía con carbones en la pared airados apóstrofes en verso contra el causador injusto de sus padecimientos.
En septiembre de 2002, hubo grandes inundaciones. La Bastilla fue tomada el 14 de julio de 1789... Ciertos apóstrofes: ¡Salud, compañero!! ¡Soldados, estoy orgulloso de vosotros!
La voz de su esposo mensurada y suave llenó de asombro a la pobre joven, habituada a los coléricos apóstrofes con que en esas ocasiones la saludaba.
Mas yo me sentía, entonces, tan gratamente preocupado, que sólo respondía a tales apóstrofes sacándole la lengua y haciéndole "bizcos".
La china, con brusco ademán, tiróse al suelo y cuando Liborio salió a flote, volvió la cabeza y lanzó a las sombras el más sangriento de los apóstrofes gauchos.
Las figuras retóricas importan como repetición, o anadiplosis, y en el principio de los mismos versos, aquellas relaciones de la anáfora, las ironías, y adubitaciones, apóstrofes también y exclamaciones.
La mayor parte de los que allí fueron empleados o gobernantes, aquellos hombres que tienen quizás remordimientos en su conciencia por no haber cumplido con el deber impuesto por la paga que recibían, estos hombres gritan y echan la culpa de todo al indio, a la indolencia del indio, tal vez para llamar la atención del público sobre otro objeto, y así no se descubrieran las propias faltas, tal vez para convencer y hacer creer a su conciencia cosas que ella por sí sola no puede creer, como muchos cobardes que se infunden valor a fuerza de apóstrofes, como muchos embusteros que, tras repetido mentir, acaban por creer en sus mentiras.
Lo cual no dejaba de exasperar a Tremontorio, y dábale a menudo ocasión de fulminar sus embreados apóstrofes sobre los pinturines pescadores que caían por su banda.
Los padres mercenarios, en competencia con lo que la víspera hacían los agustinianos, sacaban el Viernes Santo en procesión unas andas7 con el sepulcro de Cristo, y tras ella, y rodeada de multitud de beatas, iba una mujer desgreñada, dando alaridos, echando maldiciones a Judas, a Caifás, a Pilatos y a todos los sayones; y lo gracioso es que, sin que se escandalizase alma viviente, lanzaba a los judíos apóstrofes tan subidos de punto como el llamarlos hijo de la mala palabra.
Los pavos grandecitos se ponen las corbatas rojas y la monterilla, y se van al campo en manadas, sin juntarse con nadie más que con los de la familia, porque estos fatuos son muy linajudos, y andan a compás, gravemente, pronunciando palabrotas huecas y aun echando unos discursazos, como los de ciertos oradores, llenos de apóstrofes y epifonemas, pero sin pizca de sentido.
Mitológico demonio, :cuyas fauces, cuyos cuernos, cuyas garras y pezuñas chorreantes en la sangre generosa de la flor de los varones dejarán por luengos años apagadas :las antorchas de Himeneo; las tribunas populares sin apóstrofes...
Durante los siete años de colegio y los dos más en que permaneció repasando lo que había estudiado, como escribía a sus padres, aprendió a hablar algo en francés y tal cual frase en latín: de historia, sabía la de las novelas de Dumas; muy poco de filosofía y menos de geografía; tenía bonita letra con mala ortografía; pero en cambio, según él, era profundo en el arte de gobernar a los pueblos, y sabía con perfección fabricar por mayor versos frenéticos y horripilantes, es decir, puntos suspensivos, exclamaciones aisladas y puntos de admiración con intermedios de apóstrofes e interjecciones elocuentes.
Jamás se le ocurrían esas parrafadas agridulces que entretienen los escrúpulos de las devotas, ni esos apóstrofes tremendos que funden el hielo de las empedernidas conciencias.
En Francia, la serie se publicó en L'Écho des savanes y posteriormente en álbumes: Pétillon - Una sagrada ensalada. (1976) Mister Palmer y Doctor Supermarketstein (1977) El diente hueco (1978) La falta de apóstrofes!
División del poema en partes Introducción de valoraciones subjetivas en el relato en forma de apóstrofes más directos: mala cuenta es, señores, sufrir mengua de pan Alfonso X el Sabio en la Séptima Partida trató de infames "a los que son juglares e los remedadores e los facedores de los zaharrones que públicamente andan por el pueblo o cantan o facen juegos por precio, esto es, porque se envilecen ante otros por aquel precio que les dan.
(…) Desafía una infinidad de elementos que se consideran intocables: como sustituto de la solemnidad, emplea la blasfemia sin ambages; el egotismo anárquico; las frase irónicas se conviertes en apóstrofes directos; reemplaza la dicción elegante y la textura consistente por superficies ásperas (…)”.
Además, el autor ni tan siquiera se esfuerza por buscar la mímesis con lo real, que va a romper en diversos puntos al incluir reflexiones respecto a la gráfica del texto (cambios de tipos, una página en negro...), opiniones propias, apóstrofes al lector (apelará al lector llamándolo «buena gente», «señor», «señora», «milord»; incluso ofrece una página en blanco para que el lector pinte un retrato de su amada), réplicas a críticas contemporáneas, burlas...
Algo como carcajada estalló entre los concurrentes del café; y en seguida comenzaron los epigramas y los apóstrofes más cáusticos.
Se servían de elogios, mentiras piadosas, comparaciones mitológicas y abusaban de la paráfrasis rebuscada y de los apóstrofes inútiles.