Ejemplos ?
Un hombre, soldado en apariencia, sentado en una de ellas cantaba al son de la guitarra la resbalosa, tonada de inmensa popularidad entre los federales, cuando la chusma llegando en tropel al corredor de la casilla lanzó a empellones al joven unitario hacia el centro de la sala.
Opto por la primera, dijo Simmias, porque admití la segunda sin demostración, por su verosímil apariencia que es suficiente al vulgar.
Lucía unos frutos que se ofrecían a mi vista y se sospechaban exquisitos. Su coloración anaranjada les daba la apariencia de exquisitos duraznos.
Y el gas llameaba más fuerte, casi silbando en la alta sala; a través de los cristales rotos de las ojivas, el claro de luna deslumbraba, casi cegador; entonces, un horror me sobrecogía en medio de todos aquellos seres huecos, de vana apariencia de espectro, una horrible duda me oprimió el corazón ante todas aquellas máscaras vacías.
Sabemos decir muchas mentiras con apariencia de verdades; y sabemos, cuando queremos, proclamar la verdad." Así dijeron las hijas bienhabladas del poderoso Zeus.
No bien descubrí la carta en cuestión, comprendí que era la que andaba buscando. En verdad, era, en apariencia, radicalmente distinta de aquella que nos había leído el prefecto una descripción tan minuciosa.
Un hombre con apariencia de loco que murmuraba silencioso en la oscuridad del cuarto, comenzó a llorar, a llorar ríos, a llorar mares, a llorar océanos de semen.
Para las sociedades no colonizadas, en especial para los países colonizadores de ayer e imperialistas de hoy, la corrupción es en apariencia, uno de los grandes “pecados” que es censurado y castigado con todo el rigor por el Estado.
Presentaban una apariencia de rotura que resulta cuando un papel liso, habiendo sido una vez doblado y apretado, es vuelto a doblar en una dirección contraria, con los mismos pliegues que ha formado el primitivo doblez.
Si en este estado se presentaba el Consejo llamado de Regencia, no sin alguna apariencia de legitimidad, ¿qué mucho es que hubiese pueblos que buscando una áncora de qué asirse en la general borrasca que los amenazaban, adoptasen diferentes sistemas de seguridad, sin oponerse al general de la nación?
Entre los orientales, unos los irreductibles, los que no admiten ni dan tregua al dominador, emigran a Buenos Aires o al Entre Ríos; otros, posibilistas, se adaptan en apariencia al afrentoso orden establecido y se someten y se humillan.
CAPÍTULO XV Caminaba por el fondo de un océano iluminado por centellantes estrellas marinas; todo estaba cubierto de una arena tan azul que se dijera una tersa alfombra mágica cuyos incesantes, aunque poco perceptibles movimientos, le daban la apariencia de estar en vuelo.