apearse


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  • all
  • pronominal

Sinónimos para apearse

descabalgar

Antónimos

Sinónimos para apearse

Ejemplos ?
El hombre que había portado las angarillas nos dijo que aquella mañana lo vieron apearse de la diligencia delante del «Royal George» y que allí se había informado de las hosterías abiertas a lo largo de la costa, y supongo que le dieron buenas referencias de la nuestra, sobre todo lo solitario de su emplazamiento, y por eso la había preferido para instalarse.
Se lo dieron. Pero dejó entender que no le hubiera desagradado un mate, y no se hizo rogar para apearse. Le bastó, después, una vaga indicación, para ir a desensillar y soltar el caballo mancado, frente al rancho.
El jinete inmóvil, espera la contestación que le permitirá apearse; y por su actitud, por su vestimenta, por el caballo y por su apero, puede desde ya prejuzgar algo de su personalidad, el dueño de casa.
Vi que desde el restaurante acudían hacia el coche muchos criados, todos haciendo grandes reverencias a mi tío; pero él, sin moverse ni apearse, mandó llamar al dueño.
Un tropel de criados acudió a nuestro encuentro. Ayudaron a mi tío a apearse y, en el porche, el propio francés le sacudió el polvo del pantalón con una servilleta.
Hay que deponer mucho, que atar mucho, que sacrificar mucho, que apearse de la fantasía, que echar pie a tierra con la patria revuelta, alzando por el cuello a los pecadores, vista el pecado paño o rusia: hay que sacar de lo profundo las virtudes, sin caer en el error de desconocerlas porque vengan en ropaje humilde, ni de negarlas porque se acompañen de la riqueza y la cultura.
Pues el excelentísimo señor virrey tenía su manera de apearse muy bonitamente, y era ésta: Después de dar cuenta de la cédula en el Real Acuerdo, poníase sobre sus puntales, cogía el papel o pergamino que la contenía, lo besaba si en antojo le venía, y luego, elevándolo a la altura de la cabeza, decía con voz robusta: Acato y no cumplo .
Pero también lamentamos, profundamente, la aberración que llevara a unos sacerdotes ante el pelotón que debiese fusilarlos; porque el sacerdote no debe apearse de aquel plano de santidad, ontológica y moral, en que le situó su consagración para altísimos ministerios.
El de Montesclaros quiso ponerlas a raya y sostuvo cruda lid con las tapadas; pero ellas, que supieron vencer a los graves padres del concilio limense, hicieron en breve cejar al virrey, quien se limitó a encargar a los sacerdotes que influyesen en los maridos para que éstos prohibieran a sus mujeres el uso de la saya y manto. ¡No era malo el modo para apearse de la mula chúcara!
La primera vez que un jefe indio tuvo que acercarse a los cristianos, los vio tan vestidos, que al apearse, con solo el poncho puesto, se avergonzó de su desnudez, y quitándoselo de las espaldas, se lo ató en la cintura.
Del tirador, todo estrellado de monedas, asomaba la empuñadura de plata del cuchillo, encerrado en rica vaina, y con tanta plata, al fin, cargaba don Ruperto, en sus aperos y en su traje, que bien se podía creer que lo mismo había hecho él con ese metal, que el rey Midas con el oro. A las mil preguntas que le llovieron, al apearse, curiosas, admirativas, envidiosas, irónicas, contestaba...
Y con tales Palabras ayudó el conde A las damas á apearse; Y entrándose por sus puertas Con corteses ademanes Las dió el brazo en la escalera Sin que ellas se le esquivasen.