apetecer

(redireccionado de apetece)
También se encuentra en: Diccionario.
  • all
  • verbo

Sinónimos para apetecer

desear

Sinónimos

pedir

Sinónimos

Sinónimos para apetecer

tener ganas

Sinónimos

Ejemplos ?
Cuando llegó la hora en que el leñador prepara el almuerzo en la espesura del monte, porque tiene los brazos cansados de cortar grandes árboles y su corazón apetece la agradable comida, los dánaos, exhortándose mutuamente por las filas y peleando con bravura, rompieron las falanges teucras.
No sé si le interesará a usted el cultivo de tierras; pero poseo una finca muy grande, y si alguna vez le apetece acercarse por allí, por Ashford, a visitarnos, tendremos mucho gusto en hospedarle en casa todo el tiempo que quiera.
No obstante, una muy antigua y repetida acusación calumniosa afirma que la Iglesia es enemiga del Estado y que es nula su capacidad para promover el bienestar y la gloria que lícita y naturalmente apetece toda sociedad bien constituida.
ELECTRA ¡Morir, morir! ¿Qué otro ha de ser? No le apetece ningún alimento. EL CORO Entonces, ¿es segura su muerte? ELECTRA Febo nos ha degollado al ordenarnos el asesinato miserable ó impío de una madre parricida.
Así se cumplen exactamente aquellos dos preceptos divinos, en los cuales, como en compendio, está cifrado lo que contiene la ley y los profetas: «Amarás a Dios tu Señor con todo tu corazón, con toda tu alma y con todo tu espíritu, y amarás a tu prójimo como a ti mismo.» Para que el hombre supiese amarse a sí mismo le determinaron un fin al cual refiriese todas sus acciones para que fuese bienaventurado; porque el que se ama a sí mismo no apetece otra felicidad que el ser bienaventurado; y este fin no es otro que unirse con Dios.
De las tres perturbaciones o pasiones que quieren los estoicos que se hallen en el ánimo del sabio, excepto el dolor o la tristeza, lo cual no debe admitir o sentir la virtud del ánimo De las que los griegos llaman eupathías, y nosotros podemos decir pasiones buenas, y Cicerón en el idioma latino llamó constancias, los estoicos no quisieron que hubiese en el ánimo del sabio más que tres en lugar de tres pasiones, por el deseo, voluntad; por la alegría, gozo; por el temor, cautela; pero en lugar del dolor (a que nosotros, por huir de la ambigüedad, quisimos llamar tristeza) dicen que no puede haber objeto alguno en el ánimo del sabio; porque la voluntad apetece y desea lo bueno...
México tiene una tradición de empresa de Estado: para el control de los recursos naturales, renovables o no; para los servicios públicos concernientes al Estado; para inversiones convenientes al país, pero de redituabilidad a largo plazo, que el sector privado no apetece; para desarrollar zonas deprimidas; para crear polos de desarrollo económico y social; para suplir omisiones; para promover actividades privadas complementarias de la inversión pública.
Junto al busto de Racine se admira el de Cervantes; junto al de Auber, el de Rossini, y de París han hecho su patria adoptiva multitud de artistas y literatos españoles -178- que aquí desfallecían en el olvido y acaso en la miseria; los buques franceses surcan todos los mares del mundo y los puertos de Francia están abiertos a todos los pabellones. ¿Apetece ese pueblo enseñanza que no le dan, ciencia que no halla?
Limitados son los deseos del cuerpo; quiere preservarse del frío, saciar con alimentos el hambre y la sed: todo lo que se apetece fuera de esto, es un trabajo que se toma para los vicios y no para las necesidades.
Si un mismo ardor, si una pasión pareja a un sexo y otro por igual conmina al suave fin de amor y dicha aneja, que exceso el necio vulgo se imagina; ¿por qué se da castigo o se moteja mujer que a hacer con uno o más se inclina lo que hace el hombre igual cuanto apetece y queda impune y loor aun se le ofrece?
Pero no es acertado decir que no son bienes los que apetece esta ciudad, puesto que, en su género ella misma es un bien, y más excelente que aquellos otros bienes.
-Puesto que así se ha convenido, dijo Eryximacos, y no se obligará a nadie a beber más que lo que le apetece, propongo que empecemos por despedir a la tocadora de flauta.