apoyar

(redireccionado de apoyé)
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  • verbo

Sinónimos para apoyar

Ejemplos ?
Hasta el momento de su muerte hice ver con claridad y firmeza, en público y en privado, que para mí no hubo más candidato que Luis Donaldo Colosio; el partido nunca tuvo un relevo alternativo pues toda la concentración había estado en construir cuidadosamente su candidatura. Después de su trágica muerte, apoyé a quien supuse que el propio Luis Donaldo Colosio hubiera apoyado.
Realizadas aquellas dos primeras ceremonias, fue él quien actuó; me apoyé con el vientre sobre la cama, él se arrodilló, separó mis nalgas y paseó su lengua alternativamente por los dos agujeros, los cuales sin duda, según sus órdenes, no debían ser muy aromáticos.
El antiguo recuerdo que había vuelto a mi memoria estaba en su mirada. Me apoyé en el brazo que me tendía para sostenerme y le pregunté lleno de terror: -¿Ha traído el mar algún cadáver a la playa?
Y el sordo choque de un cuerpo sobre el muro, me arqueó el alma sobre el espanto primero, cavilé un instante, después salté del lecho y abrí la puerta en el preciso instante que la puerta de la pieza frontera se cerraba. Me apoyé en el marco.
Cargaba cinco proyectiles. Después apoyé el cañón del revólver en el saco. Un ligero desvanecimiento me hizo vacilar sobre las rodillas y me apoyé en el muro del galpón.
Recuerdo que apoyé mi cabeza en la mano cuando estaba la carta a medio escribir y que me puse a soñar pensando que Agnes era naturalmente uno de los elementos necesarios en mi hogar.
Le expliqué con cierta firmeza que acudía a todos los expedientes porque no sabía cómo subsistir si no ganaba dinero; que no temía nada por el porvenir, y apoyé mucho en ello para hacerle ver que sería un yerno digno de atención, pero que por el momento me veía en la necesidad de trabajar.
De pronto, en medio de aquella grandeza imponente, la voz, la gran voz de la naturaleza me habló. Dócil a su influencia secreta, apoyé en el musgo mi cabeza fatigada y lloré, pero como no había llorado desde la muerte de Dora.
Porque al pasar yo cerca del escondido galán vi que asomaba los dedos por debajo de la criba y sin compasión alguna apoyé mi casco fuertemente sobre ellos, dejándolos hechos una tortilla.
únicamente mi Capullito estaba un poco triste, y me he quedado para hacerle compañía; eso es todo. Apoyé la cabeza en mis manos y permanecí con los ojos fijos en el fuego; me sentía más triste y más abatido de lo que hubiera podido creer; tan pronto, casi en el momento en que acababan de cumplirse mis más dulces sueños.
—Señalador automático de estrellas fugaces, señor oficial. Apoyé mis brazos en la mesa, y miré con mirada que me parecía investigadora, los semblantes de líneas duras y ojos inquisidores, tres rostros curtidos de dominadores de hombres, que me observaban entre curiosos e irónicos.
Errante un día por la inmensa y monótona llanura, fatigado y sediento, me tendí en el suelo, apoyé la frente sobre las manos, y un raudal de lágrimas rodaba por mis pálidas mejillas.