aprensión


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Sinónimos para aprensión

Ejemplos ?
Obedeció asustado y temblando; los extraños personajes bebieron y continuaron su juego. Gradualmente desapareció el miedo y la aprensión de Rip.
Hallase en medio de y; las puertas del mar, cerradas por las fuerzas marítimas de Francia, a que se llega también la aprensión y justo recelo que debemos tener de los ingleses que, como han hecho empeño de entregarnos, es muy de temer que lo prosigan con todos los medios.
La luz que parecía destellar en su interior era provocada por oxidados candeleros que alumbraban aquel lóbrego salón. No tuve más aprensión y entré.
En la obscuridad el agua toma la palabra y brilla un poco, cual una aprensión óptica, como un dejo de la luz desaparecida, en la retina, fosforescencia que padece ilusión de los nervios.
TERESA. No lo aseguraré, por si es aprensión del miedo; sin embargo, yo creí ver que se llevaba el muerto asido del brazo al novio.
Justificaré esta aprensión : ¿Qué nombre, qué castigo darían los liberales de hoy al desdichado que en la Puerta del Sol enarbolase la bandera abatida en Alcolea y la defendiera a cintarazos al grito de «¡Viva Isabel II!
«No he decretado ya la libertad de cultos, porque no he podido saber la opinión verdadera del país acerca del particular», dijo también, cediendo quizá a la misma aprensión que los niños cuando se tapan los ojos para no ser vistos.
Por bastante tiempo -escuchando con involuntaria zozobra el ruido sordo del tren al penetrar en los túneles, según iban aproximándose a la región montañosa- Julio no se dio cuenta del por qué en este viaje sentía tal aprensión, y la garra del miedo apretaba casi físicamente su corazón, no cobarde.
La mujer con poca aprensión, y que prescinde del primer mérito de su sexo, de ese miedo a todo, que tanto la hermosea, cesa de ser mujer para ser hombre; es la confusión de los sexos, el único hermafrodita de la naturaleza; ¿qué deja para nosotros?
Confirmando la supersticiosa aprensión, aquel día mismo Raimundo se presentó mohíno y fosco, como el que tiene que decir algo triste y rehuye la confesión de la verdad.
En el cine, cuando podía asistir a él, también veía cosas que confirmaban su recelo creciente, la aprensión, que le provocaba un estremecimiento imperceptible, al comenzar la cotidiana tarea.
Y este beneficio tan necesario le recargó en la aprensión real, que nunca creyó era mina originada del temor francés, aunque no había tenido noticia sin su nombre.