apurar


También se encuentra en: Diccionario.
  • verbo

Sinónimos para apurar

purificar

acabar

afligir

Sinónimos

Antónimos

apremiar

Ejemplos ?
La indignación llegó a su colmo, hasta el punto que uno de sus guardas, lanzándose sobre el reo, cuya pertinacia en callar bastaría a apurar la apariencia de un santo, le abrió violentamente la visera.
Además, nuestra presencia tal vez impidiera al buen Jeromo sorber la salsa que queda en la cazuela del guisado, y a su mujer pasar el dedo por la tartera de las tostadas para rebañar el azúcar, y al seminarista apurar «hasta verte, Jesús mío», el vaso de vino blanco.
Hembras, hembras débiles parecerían ahora los hombres, si se dieran a apurar, coronados de guirnaldas de rosas, en brazos de Alejandro y de Cebetes, el falerno meloso que sazonó los festines de Horacio.
El director le había advertido a Zurita desde el primer día que en su cátedra no había que apurar mucho a los alumnos que necesitaban el tiempo para estudios técnicos, de más importancia que la filosofía.
Y cual nube de pardales que viene a la seca parva, o cual reguero de hormigas que al costal volcado ataca, traficantes, labradores y ganaderos se afanan en apurar la moneda con sus ventas y contratas.
Y enfrascado el corregidor en sus groseras baladronadas, que sólo interrumpía para apurar sendos tragos de vino, no observó que D.
Hijo de padres pobrísimos, aprendió a leer no muy de corrido, y a escribir signos, que así son letras como garabatos para apurar la paciencia de un paleógrafo.
El aspirante la rompía de una pedrada, que lanzaba desde tres varas de distancia, y el mérito estribaba en que no excediese de un litro la cantidad de licor que caía al suelo; en seguida el padrino servía a todos los asistentes, mancebos y damiselos; y antes de apurar la primera copa, pronunciaba un speach, aplicando al candidato el apodo con que desde ese instante quedaba inscrito en la cofradía de los legítimos chuchumecos.
Las voces y las risas, el juego, las botellas, en torno de las bellas alegres apurar; y en sus lascivas bocas, con voluptuoso halago, un beso a cada trago alegres estampar.
El comprador se fue para las casas con don Filemón, a quien entregó los pesos; y cuando se retiró, notó en el par de ojos negros tanta alegría, al mirar a un buen mozo que parecía ser de la familia, y una sonrisita tan llena de inconsciente gratitud, al mirarlo a él, que comprendió que con la venta de las vacas, no sólo el viejo aliviaba el campo, sino que también adquiría los medios de apurar la felicidad de una simpática pareja; y sintió de veras no haber tenido que tratar el precio con la enamorada niña, pues ella, seguramente, le hubiera soltado las vacas, aun por doce pesos.
Constanza conoció el efecto que su burla había producido en el enamorado joven; pero deseando apurar su paciencia hasta lo último, tornó a decir en el mismo tono: ¿y si al dispararle te saluda con alguna risa del género de la que oyó Esteban, o se te ríe en la nariz, y al escuchar sus sobrenaturales carcajadas se te cae la ballesta de las manos, y antes de reponerte del susto ya ha desaparecido la corza blanca más ligera que un relámpago?.
A veces, como para excusarse de apurar la tercera, dice «excelente», pegándose a la boca los dedos recogidos de la mano, abriéndolos luego y extendiendo el brazo para levantarlo, con un movimiento blando que parece esparcir en el aire el perfume del añejo licor.