apurarse


También se encuentra en: Diccionario.
  • pronominal

Sinónimos para apurarse

apresurarse

Sinónimos

Ejemplos ?
Estuvieron cuatro meses grabando y mezclando sin apurarse ni hacer cosas que no conformaran, llevaron el disco a un estudio que se encarga especialmente en masterizaciones y quedaron muy conformes con la totalidad del nuevo disco, todo iba saliendo como ellos querían.
Brady lleva a Mack al taller que ésta desconocía, y ahí Brady le cuenta a Mack todo, sanando por fin su relación; libre de mentiras y de rencor. Pero el tiempo está en contra de ellos, por lo que deben apurarse, si no quieren que sus amigos desaparezcan completamente.
C.) la palabra raghú todavía no representaba ningún personaje, sino que significaba simplemente 'rápido', 'ser veloz', 'apurarse', 'moverse rápidamente'.
Los niños sacaron sus cuadernos y se pusieron a copiar el ejercicio que el profesor había escrito en la pizarra. — No hay que apurarse –decía el profesor–.
El cliente procede a apurarse dentro de la tienda llenado su carro mientras Joly y los otros actores quitan el decorado y se van rápidamente.
Pueden haberse colado por ahí unos cuantos bombines; pero no hay que apurarse, que ya los descubriremos y ya los quitaremos (APLAUSOS).
Y el de los firmes pasos, el doctor, tuvo un murmullo de aliento, de piedad. -Vamos, no hay que apurarse... Esto avanza, y pronto quedará usted tranquila del todo...
En la esfera de algún viejo reloj se leen, referidas a las horas que pasan y pasan sin apurarse jamás ni detenerse nunca, unas palabras tan ciertas como fatales: Todas hieren, la última mata.
El sol apenas asomaba ya un extremo de su disco rojo, que parecía mancha de sangre, y las sombras alargadas de los boldos duplicaban el número de peregrinos que escalaban el faldeo y parecían apurarse para que no les pillara la noche en tarea tan pesada.
Buscaba, sin buscar, esperando siempre encontrar la pichincha anhelada para colocar de golpe y en una sola vez todo su capital, pero no a ojos cerrados como ese pobre Luis Durand quien, por apurarse y no saber, se había clavado, pagando cinco mil pesos más por legua de lo que valía.
Es un trabajo penoso, con el agua hasta la rodilla cuando no hasta la barriga; pero, cuando uno trabaja para sí, no hay cansancio que valga, y sin apurarse, pero con constancia sin igual, pasaba los días Benjamín cortando, tendiendo, sacudiendo, atando y apilando mazos y mazos.
Aquel buen señor me había tomado cierto cariño, como de abuelo; decía que yo era muy lista, y que hasta sería bonita cuando me robusteciese y echase -son sus palabras- «la morriña fuera»; me pronosticaba larga vida y, magnífica salud; a los afanosos interrogatorios de mamá respecto a mis males, respondía con un temblorcillo de cabeza y un capitotazo a los polvos de rapé detenidos en la chorrera rizada: -No hay que apurarse.