arañar

(redireccionado de arañó)
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  • verbo

Sinónimos para arañar

Ejemplos ?
Ha estado involucrada en problemas con algunos medios, un caso particular fue el inconveniente que tuvo con el conductor peruano Beto Ortiz a mediados de 2009, debido a que el presentador mostró en el programa Enemigos íntimos, un reportaje donde un supuesto psicólogo peruano llamó «loca» a la cantante. Esto generó ira en la artista y en pleno show arañó a Ortiz.
C. César fue primero con diferencia y Bíbulo arañó el segundo puesto. Todo parecía transcurrir con naturalidad para los conservadores.
La mujer le enrostró el hecho de haberse dejado capturar vivo y le arañó el rostro dando alaridos de rabia, y en un ataque de furia cogió al infante de apenas un año y lo destrozó al lanzarlo sobre un peñasco.
El recuento confirmó su satisfacción: faltaban diecisiete, y entre ellos Camilo Solines, el minerito, así le llamaban las muchachas. La madre, arrojándose al suelo, lo arañó, cual si quisiese rasgarlo y libertar a su hijo.
A las dos horas, poco más o menos, se levantó de la cama el posadero, y después de haberse lavado, cogió la toalla para secarse; pero se arañó el rostro con el alfiler, que le hizo una señal encarnada que le cogía de oreja a oreja.
El enviado lo halló todo tranquilo; entró en la cocina y fue a encender la luz; cogió una pajuela y como los inflamados y brillantes ojos del gato le parecían dos ascuas, acercó a ellos la pajuela para encenderla; mas como el gato no entendía de bromas, saltó a su cara y le arañó bufando.
Eso de que la barraca fue cloaca donde pescaban sin caña anchoas y tiburones las sacerdotisas de Venus, zahúrda donde los escolares de Baco estudiaban a sus anchas y zaquizamí donde rodaban de lo lindo las muelas de Santa Apolonina, téngolo por chismografía y calumnia de pulperos. ¿No te parece, lector? Aquí se puede decir con el refrán: «araña, ¿quién te arañó? Otra araña como yo».
Se acordó juntar para la casa: ante todo, era lo primero. Se arañó de aquí y de allí, y reunieron los cuarenta y cinco duros del trimestre.
También jugaron influencias para que «mantuviese» el certamen el célebre orador don Propicio Meloso, el cual arañó un poco en Lafuente y Mariana, se empapó en las leyendas y fastos de Alcazargazul, y, llegado el momento de dejar fluir su elocuencia, hizo un relato de la proeza de Alvar Mojino, que ni que la hubiese estado presenciando la víspera.
El duende de que hablo, oscuro y estremecido, es descendiente de aquel alegrísimo demonio de Sócrates, mármol y sal que lo arañó indignado el día en que tomó la cicuta, y del otro melancólico demonillo de Descartes, pequeño como almendra verde, que, harto de círculos y líneas, salió por los canales para oír cantar a los marineros borrachos.
Y fue a buscar la toalla para limpiarse, y como estaba clavada en ella la aguja capotera, se la clavó; fue a encender luz en el ojo del gato, y este se abalanzó y le arañó todo; fue huyendo para salir a la calle, y cuando llegó a la puerta salió el carnero y le dio una topada por detrás que le echó a rodar; se fue al molino huyendo, se cayó en el río y se ahogó, y las cabritas se quedaron hechas amas de la casa, y lo pasaron muy bien, y yo fui y vine y no me dieron nada, sino unos zapatitos de cobre, otros de cristal, otros de azúcar y otros de cordobán; estos me los puse, los de cristal se me rompieron, los de azúcar me los comí, y los de cobre son para ti.
El amo y el criado convinieron también, -acordaos bien de este acuerdo-, que el primero que tuviera que quejarse del otro, ese otro le arrancaría una tira de piel, larga como tres dedos a la altura de la parte baja del espinazo…. Al cabo de quince días, le patrón arañó la espalda del pobre Antoine y puso la piel desollada en la puerta.