ardid


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Sinónimos para ardid

Sinónimos para ardid

añagaza

Ejemplos ?
Hízolo así la ya penitente vieja, y gracias al ardid no se la llevaron las ánimas benditas por no cargar también con el mamón, volviendo las canillas a convertirse en cirios que iba, devolviendo a sus dueños.
Con este trofeo hizo su entrada en los corredores, pero las miradas irónicas, las sonrisas y las palabras de doble sentido que le dirigían al pasar, le hicieron ver que el ardid era demasiado conocido y no engañaba a los ojos perspicaces de las vecinas.
Cuando se ponía la mantilla echando el velo a la cara y rosario en muñeca se dirigía a oír misa temprano, la sombra de la blonda hacía más apasionada su palidez, más relucientes sus pupilas, y todo aquello del rosario y del encaje tupido parecía ardid destinado a encubrir furtiva escapatoria amorosa.
Entre los cabellos negros como la endrina, copiosos y ondeados, que recogía en lo alto de la cabeza sencillo moño, la generala lucía, junto a la sien izquierda, blanquísimo mechón de canas. La malicia de los provincianos es como el ardid del salvaje: instintiva, paciente y certera.
Pero el ardid no tuvo éxito, la desgraciada lloró y dijo que por nada del mundo se le arrebataría el único socorro que le quedaba en su segunda hija, que era vieja, inválida, que recibía los cuidados de la niña y que privarla de ella sería arrancarle la vida.
Don Roepan, cacique el más prudente De la Ratona gente, Con los suyos formó pleno consejo, Y dijo así con natural despejo: «Supuesto, hermanos, que el sangriento bruto, Que metidos nos tiene en llanto y luto, Habita el cuarto bajo, Sin que pueda subir ni aun con trabajo Hasta nuestra vivienda, es evidente Que se atajará el daño solamente Con no bajar allá de modo alguno.» El medio pareció muy oportuno; Y fue tan observado, Que ya Marramaquiz, el muy taimado, Metido por el hambre en calzas prietas, Discurrió entre mil tretas La de colgarse por los pies de un palo, Haciendo el muerto: no era ardid malo...
ECO: Sí. GALÁN: ¡Cómo la ingrata olvidó lo que mostraba estimar! Y él ¿de qué ardid supo usar, que tan presto la rindió? ECO: Dio.
8ª Que estando ya a la hora de ésta, desengañado todo el mundo acerca de los verdaderos motivos de la guerra, y no teniendo lugar el ardid de enlazar esta causa con la de religión, como se pretendió al principio, se abstenga el estado eclesiástico de prostituir su ministerio con declaraciones, sugestiones, y de otros cualesquiera modos, conteniéndose dentro de los límites de su inspección.
«No temas --dijo-- por Rogelio nada, que, vivo y sano, aún te ama y te adora, mas preso está otra vez en la celada que tu enemigo le presenta ahora; y así es preciso que, en corcel montada, me sigas, si lo amas, sin demora; que si me sigues, mostraréte el modo con que a Rogelio al fin libres de todo.» Y prosiguió narrando el artificio que había urdido el siempre astuto Atlante, con el que al darle de su rostro indicio, fingiéndola en poder de un cruel gigante, lo había atraído al mágico edificio, para dentro quitarla de delante; y cómo con parejo ardid detiene a cuanta dama y caballero viene.
Marco Bruto, como hombre discreto, no creyendo a la cama, y persuadiéndose era ardid y no enfermedad, le dijo: "¿Cómo estás en el lecho en este tiempo?".
Pero si me hicieres hoy este gusto, pues que puedes, tú tendrás tal galardón que no quepa en tu deseo; y entonces quedaré yo satisfecho del secreto, pues también importa, y no te ha de valer el ardid de algún engaño o ficción; porque el que dijeres que es el que en mi jardín habló, he de ir luego a examinarlo.
No sé: por esto os mandó partir, como os ama, temeroso de algún suceso infeliz; y el enojo que en él vistes fué contra el pecho ruin que a indignar al Rey con vos dió aliento a la lengua vil. Entró luego a ver al Rey, y díjole con ardid cómo a Toledo, García, os llevaba a vos y a mí.