Ejemplos ?
¿En qué consiste, pues, que para granjear la opinión de ese público se quema las cejas toda su vida sobre su bufete el estudioso e infatigable escritor, y pasa sus días manoteando y gesticulando el actor incansable? ¿En qué consiste que se expone a la muerte por merecer sus elogios el militar arrojado?
En efecto, al decir el capitán estas palabras, Wyatt se había arrojado al agua y, como todavía estábamos al socaire del buque, logró, tras un sobrehumano esfuerzo, sujetarse de una cuerda que colgaba a proa.
¿No hubiera sido mejor, en la primera visita, arrebatarla abiertamente y salir con ella? —D —replicó Dupin— es un hombre arrojado y valiente.
Y, luego, incontinente se trató en este cabildo que los Vecinos de la Ciudad, sin pedir licencia, echaban balcones voladizos, se mandó se le notifique a Blas de Vera que un balcón que ha arrojado en la calle principal, que cae a la Plazuela de Santo Domingo, no pase adelante con él, por ser contra Leyes Reales de Su Majestad, o presente privilegio que tenga para poderlo hacer, y de no hacerlo así dentro de(l) (día) tercero, se le derribará por este Cabildo, y se le comete la ejecución de ello a Don Antonio Calderón, Alcalde Ordinario para que lo ejecute.
Avergonzado al ver que estrangeros autores han llamado antes que nosotros á las puertas de la Alhambra, ya con el grosero aldabon de la novela descabellada é insulsa, como Florian: ya con el martillo de oro de la juiciosa y galana historia, como Wasington Irving, héme arrojado á abrir el cancel de su misterioso alcázar al genio feliz á quien sea dado apoderarse de su encantado recinto.
“Oíd los males de los hombres, y cómo, de rudos que antes eran, hícelos avisados y cuerdos... De esta semilla brotará un hombre arrojado, famoso por sus flechas, que me liberará de estos tormentos...
Decíale: “ el pueblo de Corrientes ha arrojado ya de su seno al jefe que miraba con tedio los triunfos que han conseguido las armas de V.S., ábrese una nueva época en que no tienen objeto las prevenciones del oficio a que se contesta habiéndose colocado el Cabildo en aptitud de aceptar con toda libertad el noble y generoso ofrecimiento que V.S.
Cuando don Juan cerró la puerta de la sala y enfiló una larga galería tan fría como oscura, se esforzó por adoptar una actitud teatral pues, al pensar en su papel de hijo, había arrojado su alegría junto con su servilleta.
Alonso y Lope, el uno estrujando en silencio entre sus manos el birrete de terciopelo, cuya pluma arrastraba por la alfombra, y el otro mordiéndose los labios hasta hacerse brotar la sangre, se clavaron una mirada tenaz e intensa. Una mirada en aquel lance equivalía a un bofetón, a un guante arrojado al rostro, aun desafío a muerte.
BERGANZA.—Bien sé que ha habido perros tan agradecidos que se han arrojado con los cuerpos difuntos de sus amos en la misma sepultura.
He roto el arpa adulona de las cuerdas débiles; contra las copas de Bohemia y las jarras donde espumea el vino que embriaga sin dar fortaleza; he arrojado el manto que me hacía parecer histrión, o mujer, y he vestido de modo salvaje y espléndido: mi harapo es de púrpura.
El deslumbrante vestido de la belleza, ¿qué de cosas diría dentro de sus límites ocurridas? ¿Qué el collar, muchas veces importuno, con prisa desatado y arrojado con despecho?