Ejemplos ?
En este caso el trastorno de conducta se puede convertir en un elemento probable para el asesino en serie si no se diagnostica y se trata antes de que se convierta completamente en la edad adulta en un trastorno antisocial de la personalidad.
Estoy completamente seguro de que quise dirigir el arma contra Duncan. Solamente que, creyendo apuntar al asesino, en realidad apuntaba contra mí mismo.
Sólo los grandes maestros de la luz se irán a lo alto, lejos del procaz asesino de sí mismo que nunca comprendió en su cerebro nimio que los golpes al portón ambicionado darán fugaz respuesta al cerrarse en los rasguños de su muerte.
Con este motivo, y vista mi actitud, toda la familia se subleva contra mí, porque mediando un asesino acuso a mi padre de un homicidio, que ellos pretenden que no ha cometido, y aun dado caso de que le hubiera cometido, sostienen que yo no debería perseguirle, puesto que el muerto era un malvado y un asesino, y que por otra parte es una acción impía que un hijo persiga a su padre criminalmente.
Si llego á dar en la trampa, »Me largo por donde él vá.» Despues de una larga noche De congoja y desazon, Que en lucha consigo mismo El juez criminal pasó Rindióse por fin en brazos De sueño reparador Aunque acosado á las veces Por fatigosa vision. Ya vía espirara al médico Cuya moribunda voz Decia ese es mi asesino, Ese, ese es quien me mató.
«¡El juez! exclamó Genaro, ¡eres tú, tú, miserable, su asesino! ¡Sí, sí, el cielo te ha echado al rostro su sangre!» Y cayó desvanecido sin voz, y sin vida casi.
Mahomet Bey en las ciudades levantinas vestía como el más pulcro europeo. Mahomet Bey era un asesino profesional de armenios cristianos.
Llenados los trámites para obtener la extradición del reo que se acogiera á sagrado, el gobierno secular inició contra Valverde causa por asesino, á la vez que la Inquisición lo enjuiciaba par perjuro, reclamando los quinientos morlacos que rezaba el documento.
Allí nos vimos por primera vez con el que, al día siguiente, habría de ser el asesino de nuestro general en jefe, quien, con toda nobleza del alma, lo recibió con los brazos abiertos: Mi coronel Guajardo, lo felicito a usted sinceramente, le dijo sonriendo.
Uií mes más tarde, en Enero de 1825, caía una noche Mon- leagudo bajo el poiñal de un asesino; y María Abascal, atro- pellando á la guardia, penetraba como loca en la iglesia de San Juan de Dios, y regaba con sus lágrimas el cadáver de su primer amante, que quizá fué el único hombre que alcanzó á inspirarla verdadera pasión.
Nosotros, hoy, nos vamos aferrando al pasado con todas sus rancias preocupaciones, y poco nos ha faltado para declarar á Oyóla tan criminal como el socialista asesino de Cánovas.
Hallándose Bolívar en Jamaica, en 1810, el feroz Morillo ó su teniente Morales enviaron á Kings- ton un asesino, el cual clavó por dos veces un puñal en el pecho del comandante Amestoy, que se había acostado sobre la hamaca en que acostumbraba dormir el general.