asestar

(redireccionado de asestó)
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Aprovechándose de la confusión, Wu-Kung le arrebató la cimitarra de las manos y, blandiéndola con fuerza en el aire, asestó un tremendo golpe en la cabeza del monstruo, que al instante cayó por tierra dividido en dos partes iguales.
Mas, queriendo recuperar la pelota, emprendió el penoso ascenso, y Saul, hijo del aristócrata Zacarías, se lanzó en pos suyo. Y, tomando la cesta del juego con sus dos manos, le asestó por detrás un golpe en la nuca.
Zenón respondió: Señor, no eres tú el responsable de mi sangre, sino Apión, el hijo del noble Zacarías. Él fue quien, con su cesta, me asestó un golpe por detrás, y me hizo caer a tierra desde aquella altura.
Timbreo hiere con su espada al corpulento Osiris, Mnesteo a Arquetio; Acates inmola a Epulón, Gías a Ufente; cae el mismo augur Tolumnio, el primero que asestó sus armas contra los enemigos.
En el siglo VII la irrupción de los árabes le asestó al Imperio bizantino un duro golpe, privándolo de sus territorios africanos (incluyendo Egipto), de Palestina y de Siria.
Ur, Lagash y otras ciudades que seguían a Lugalzagesi cayeron seguidamente a consecuencia de campañas que se describen con la misma o parecida fórmula “batalló con el nombre de X; lo derrotó; asestó el golpe a su ciudad y destruyó sus muros” Tras la toma de Lagaš, Sargón “lavó sus armas manchadas de sangre en el mar”.
Los cruzados establecieron el llamado Imperio latino, organizado feudalmente y con una autoridad muy débil sobre la mayoría de los territorios que supuestamente controlaba (y nula sobre los Estados griegos de Nicea, Trebisonda y Epiro). La Cuarta Cruzada asestó un doble golpe a los Estados francos de Palestina.
Este asestó un golpe decisivo a los realistas cuando, en 1820, se apoderó del Sistema de fuertes de Valdivia en la famosa Toma de Valdivia; para luego enviar una pequeña fuerza a cargo de Jorge Beauchef para perseguir al ejército realista que huía desde Valdivia hacia Chiloé y en el proceso ocupar las ciudades ubicadas más al sur de Valdivia, (entre ellas Río Bueno y Osorno), concluyendo su campaña con el combate de El Toro, en marzo de 1820.
Salió en su carruaje, atravesó una calle pequeña, en la cual había dos carretas que le impedían el paso; de una de las carretas salió el asesino, que le asestó dos puñaladas mortales.
La muerte de De Weert asestó un duro golpe a cualquier alianza neerlandesa en Ceilán con el reino de Kandy, hasta que el siguiente rey, Senarat, sucedió en el trono kandyano en 1604.
Su estado era lastimerísimo: completamente desharrapado y vomitado, sangraba a causa de los sablazos que le asestó el séquito del archiduque en la testa a manera de afrenta, pero lo más serio era que le habían fracturado el brazo durante el forcejeo por su pistola.
Clavó primero la hoja élfica en una garra y saltó adentro, al arco formado por las patas, y lanzó una estocada a los ojos de Ella-Laraña y luego, aprovechando el peso del cuerpo de la Araña que caía sobre él, le asestó dos estocadas terribles en el cuerpo.