Ejemplos ?
- ¿Pues qué es lo que puedo hacer? Yo sé bien que mi asno tiene malas cualidades, y si lo alabara estaría engañando a la gente. - No seas tonto: no hay nada de malo en eso.
La verdad es un molde, es un diseño que rellena mejor quien más delira… ¿que la ciencia es brutal y que no sueña? ¡eso lo afirma el asno que la enseña!
Ya en esto tenía Carriazo enjaezado el asno; y, subiendo en él de un brinco, se encaminó al río, dejando a Avendaño muy alegre de haber visto su gallarda resolución.
Cada día estudiaba menos. Enojadísimo mi padre me maldijo, diciéndome: eres un asno y debieras convertirte en asno. Dicho y hecho.
El asno, sin embargo, muy confuso, prorrumpió: "Yo me acuso que al pasar por un trigo este verano, yo hambriento, él lozano, sin guarda ni testigo, caí en la tentación, comí del trigo".
Entretanto, respiro mi salitre y mi yodo brindados por las brisas de aqueste golfo inmenso, y a un tiempo, como Kant y como el asno, pienso.
Ellas, que se vieron responder tan acerbamente, y tan fuera de aquello que primero se imaginaron, temieron la furia del Asturiano; y, defraudadas sus esperanzas y borrados sus designios, se volvieron tristes y malaventuradas a sus lechos; aunque, antes de apartarse de la puerta, dijo la Argüello, poniendo los hocicos por el agujero de la llave: -No es la miel para la boca del asno.
Durmiéronse; vino el día, levantáronse, y acudió Tomás a dar cebada y Lope se fue al mercado de las bestias, que es allí junto, a comprar un asno que fuese tal como bueno.
Enseguida descubrieron el oro y la plata que guardaba el diablo y se escaparon con su caballo y su carro. Cuando regresó el diablo, se encontró a su mujer atada sobre el asno y con la cabeza cortada al lado de ella.
-A lo menos -respondió el huésped- es de las mejores y más abundantes que hay en ella; mas otra cosa nos falta ahora, que es buscar quien vaya por agua al río; que también se me fue otro mozo que, con un asno que tengo famoso, me tenía rebosando las tinajas y hecha un lago de agua la casa.
Jeannette fue a abrir la puerta del establo a los cerditos, pero hizo salir a Jean, e hizo ademán de no saber qué hacía falta para sujetarle sobre el asno.
Porque antes de desear, alcanza el rico en Madrid. Sin estos inconvenientes, considero yo otros mil, que es un asno el que en la corte con ellos quiere vivir.