austero


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Sinónimos para austero

agrio

severo

sobrio

Sinónimos para austero

Ejemplos ?
—Arria, Arria —dijo el austero personaje en tono de reproche—, ¿la duración de tu vida no te bastó para tus excesos, y necesitas que tus infames amores invadan siglos que no te pertenecen?
Saludó correctísimamente a Angustias, al Doctor y hasta un poco a la gallega, aunque ésta no le había sido presentada por la señora de Barbastro, y sólo entonces dirigió al Capitán una larga mirada de padre austero y cariñoso, como reconviniéndole y consolándole a la par y aceptando, ya que no el origen, las consecuencias de aquella nueva calaverada.
Tengo buenos amigos; visto con notable discreción; soy parco en opinar; uso anteojos con cinta; cuando estoy cerca de algún personaje opino, con voz fuerte, con cosas gratas a su oído; leo y hablo tres idiomas; uso corbatas negras; me baño cotidianamente; me tuteo con algunos altos empleados de la administración; no bebo en público; no soy austero en privado; pertenezco a un partido político; asisto a todos los banquetes de todos mis conciudadanos; a veces paseo por el centro con jefes de partidos; con ex ministros, diputados.
«Cada vez que asisto bajo este cielo esplendente a alguna de estas solemnidades religiosas populares, admiro más y más la portentosa flexibilidad con que sabe el catolicismo apoderarse de todas las armonías de la naturaleza. Austero en el Norte, adquiriendo en el Mediodía una poesía dulce y amena, en todas partes dueño de los espíritus y realmente universal, toma para abrirse camino el medio que conduce seguramente a ellos.»
Vosotros, infelices, que vestidos de paño pardo arrastráis una ca­dena en Ceuta y se os abren las carnes al recordar las terribles palabras de aquel que os acusaba, hubierais sentido asombro al ver al hombre austero como la Ley, inquebrantable como el castigo, indignado como la venganza, pálido ahora, nervioso, pasando las noches inclinado sobre una cuna, estremeciéndose ante una respiración ronca, asfixiada, ocul­tándose en los rincones para quitarse los lentes y pasarse las manos por los ojos gritando con acento desesperado: qPillín..., hijo mío, no te mueras!
Yo, sobre que después de pensar y sentir muchas cosas en esta vida, en que tanto he reflexionado y sentido, ahora tengo por deidad la sencillez sincera, la humilde ingenuidad para conmigo mismo, no quiero, como diría Bacon, ídolos de la caverna, ni del teatro, ni del foro, ni de la tribu; mi ídolo es la sinceridad. ¡Culto austero, amargo; pero noble, sereno!
Propondré un presupuesto austero con ajuste estricto a los recursos financieros disponibles, que preserve los servicios públicos al nivel indispensable, conserve la prioridad necesaria a programas de operación e inversión prioritaria, atienda al cumplimiento de los pagos de la deuda con traída y contenga el crecimiento del gasto corriente para aumentar el ahorro público.
Pasó, pues, un invierno tan austero, que no se sabe acción de él verdadera, mas luego de que el sol sobre el carnero que montó Friso, iluminó la esfera, y Céfiro volvió alegre y ligero a convocar la dulce primavera; con las flores y tiernas hierbecillas brotaron nueva vez de él maravillas.
El injusto se iría por su camino, libre de las aspiraciones y de los remordimientos de su más austero gemelo; y el justo podría continuar seguro y voluntarioso por el recto camino en el que se complace, sin tenerse que cargar de vergüenzas y remordimientos por culpa de su malvado socio.
Allí se labró austero el sabio portentoso, allí se labró el justo, antorcha del sagrario, y cual el Cotopaxi que impera majestuoso en noche cristalina, radiante solitario, así se hizo admirar.
¡Doce contó el austero anciano con su inflexible memoria, y doce años cumplían ahora que sobrevivía Ismena culpable en la molicie del lujo, y con la aureola de la consideración y del respeto público!
Se fundó para sostener el gobierno del General Mitre y debió su éxito primero a una nimiedad, al hecho de poner en lo alto de la primera página la salida de los trenes, lo que lo asemeja a una guía, y por lo tanto le daba grande importancia, pues por aquellos tiempos no había guías en Buenos Aires, y secundariamente al vigor de su redacción, que se hallaba a cargo de un hombre de talento, fanático por Mitre y tan austero en su culto que era la copia fiel de las religiosas que se pasan adorando a Dios toda su vida sin que Dios se acuerde de ellas para nada.