automóvil


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Sinónimos para automóvil

Sinónimos para automóvil

Ejemplos ?
Ansiaba vehementemente volver a la selva, convertirme en una bestia. Cuando la última luz de Krustown se hubo apagado, entré en el escritorio, tomé a Gan de una mano y lo hice subir a mi automóvil.
Me resulta más fácil leer la prensa que oír la radio o ver la televisión, porque un periódico se lee en un avión, en un automóvil, antes de dormirse, al levantarse, en cualquier esquina; y a los hombres cuando tienen un trabajo permanente e intenso, como el que yo tengo, se les hace muy difícil sentarse a hora fija para escuchar un programa de radio o de televisión.
Algunos corrieron para verla más de cerca. Pero el automóvil se tornó correcaminos hasta desaparecer entre las concurridas calles del centro de la urbe.
La neblina parece haber huido ante tanto humo vehicular y fabril. Un inmenso automóvil aguarda en su brillante luto. - Lleva al señor Mateos a la dirección que te indique - ordena al chofer.
¡Oh...! Y la mujer parecía aumentar la velocidad del automóvil. Anhelaba llegar con la mayor prontitud posible a su hogar, que ella imaginaba destruido para siempre...
Iba abriendo la reja cuando de repente atravesó la calle. En el mismo instante un automóvil conducido por un estúpido pasó a gran velocidad y...
Nos devoró la energía, sin darnos cuenta, para reponerse y regresar a su pla...ne...ta... A toda celeridad y sin obedecer las señales de tránsito el automóvil venía como energúmeno escapando de algo.
Rápidamente dejamos atrás el cementerio de los krus, los cauchales. Finalmente llegué a un claro del bosque, oculté el automóvil bajo una cortina de lianas y dije a Gan: "-Haz la hiena.
Hizo un gesto de desesperación y terror... El automóvil salió de la carretera para caer a un oscurísimo precipicio. Ella quiso saltar.
Ora canta una borrachita decepcionada sus ¡cómo sufro!; ora suena un cilindro; ora repiquetea la marimba su guapachosa tropiquera frente a las fondas cercanas; ora se escucha el escandaloso de un automóvil pasado de moda; ora ladran los perros; ora maúllan los gatos; ora gritan los niños; ora aúllan los vendedores ambulantes sus mercancías, ora martillean en la plomería; ora se escuchan mil radios en distintas estaciones al máximo volumen, como en competencia; ora dos mujeres se madrean en la cola de las tortillas; ora se oye la súplica de un teporocho; ora se mezclan todos los ruidos armónicamente y...
¡Cómo es posible que en este siglo de la imprenta perfeccionada, de la imagen fija y en movimiento, de los discos, de la radio, de la televisión, de las grabadoras de imágenes y voces, de la máquina de escribir, de las computadoras, de la abundante información, de la fotografía, del cinematógrafo, del teléfono, del tren, del automóvil, del avión, de los trasatlánticos, de los satélites artificiales, de la energía atómica, de los viajes espaciales, exista una escuela que carece de la actividad que palpita en nuestra época!
De improviso se detuvo y comenzó a buscar por todas partes, aunque nadie aparecía. Hizo señas a un automóvil de alquiler que en esos momentos transitaba por ahí para que se detuviera.