ayo


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Sinónimos para ayo

pedagogo

institutriz

Sinónimos para ayo

ganso

Ejemplos ?
La causa se presenta tan firmemente sostenida, que no se han atrevido a atacarla sus propios contrarios; no se encuentra en todos sus escritos un solo raciocinio contra la substancia del proyecto: todos sus esfuerzos quedan reducidos a vanos temores, que afectan ser consiguientes al libre comercio, de suerte que su conducta es idéntica a la de un ayo ignorante, que quita de las manos de un niño una alhaja preciosa, imprimiéndole falso temor de que le ha de hacer daño.
Fueron sus padres D. Juan de Zúñiga y Avellaneda, Comendador mayor de Castilla en la Orden de Santiago, y Ayo del Príncipe D. Felipe; y de Doña Estefanía de Requesens, heredera única de esta nobilísima Casa en Cataluña, cuyo apellido y armas tomaron los hijos de este matrimonio.
Hasta aquí se estendía la habilidad del señor ayo, o mayordomo, como más nos diere gusto llamarle. Los mancebitos, que tenían ya hecho su agosto y su vendimia, pues habían ya robado cuatrocientos escudos de oro que llevaba su mayor, dijeron que sólo los dejase aquel día, en el cual querían ir a ver la fuente de Argales, que la comenzaban a conducir a la ciudad por grandes y espaciosos acueductos.
Lo que él necesitaba era el ave fénix de los preceptores; una especie de Sócrates sin colocación, que quisiera dedicarse a maestro de los Aguadet impúberos. Pero, es claro; el ayo ideal no parecía.
PAQUITA Y a ti, papá, ¿quién te mete a dar consejos a nadie? Ya tiene edad para no necesitar ayo. DON BENIGNO Hija mía, como le estuvimos esperando...
«Este mercader, pues, tenía dos hijos, el uno de doce y el otro de hasta catorce años, los cuales estudiaban gramática en el estudio de la Compañía de Jesús; iban con autoridad, con ayo y con pajes, que les llevaban los libros y aquel que llaman vademécum.
En llegando a la ciudad de Valladolid, dijeron al ayo que querían estarse en aquel lugar dos días para verle, porque nunca le habían visto ni estado en él.
Henrique III, convencido de sus eminentes prendas, le nombró Canciller mayor del Reyno, su Consejero privado, y en el testamento, que otorgó en Toledo el año de 1406, su principal cabezalero, y ayo de su primogénito el Príncipe D.
¿Cómo es que Medea no apetece tu compañía? LA NODRIZA Anciano ayo de los hijos de Jasón: los buenos esclavos comparten las desventuras de sus amos y padecen también.
23 Empero antes que viniese la fe, estábamos guardados bajo la ley, encerrados para aquella fe que había de ser descubierta. 24 De manera que la ley nuestro ayo fué para llevarnos á Cristo, para que fuésemos justificados por la fe.
25 Mas venida la fe, ya no estamos bajo ayo; 26 Porque todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús. 27 Porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis vestidos.
Aún me parece que vagar te veo con precoz gravedad, cuando sonaban las suspiradas horas de recreo, mientras otros, astutos, se burlaban del ayo inexorable, y bulliciosos por el talado jardinillo andaban.