azahar


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Sinónimos para azahar

flor de azahar

Sinónimos

  • flor de azahar
Ejemplos ?
Causaba lástima y grima su tierna edad floreciente; todos quieren que se exima del riesgo, y él solamente ni recela, ni se estima. Las doncellas, al pasar, hacen de ámbar y alcanfor pebeteros exhalar, vertiendo pomos de olor, de jazmines y azahar.
Desde la costa paraguaya, ya entenebrecida, el monte dejaba caer sobre el río su frescura crepuscular, en penetrantes efluvios de azahar y miel silvestre.
Encantadora fue su luna de miel en aquellos campos andaluces, salpicados de flores, embovedados con árboles frondosos; palacios naturales que musican los pájaros, y adornan los huertos, y refrescan los arroyuelos y las fuentes. Con capullos de azahar, cogidos por sus manos, adornó Estrellita del Alba sus virginidades para ofrecérselas al esposo.
Entró el Verderón, y su boca hedionda, de alcohólico, comenzó a disparar pullas picantes, a glosar, en el vocabulario de la taberna, los pantalones y los corsés, las prendas íntimas, florecidas de azahar...
Ya con todo género de especierías, con nueces, almendras y ajonjolí, condimenta el morisco alfajor, picante y aromático; ya la hojuela frágil, liviana y aérea; ya el esponjado piñonate, y ya los pestiños con generoso vino amasados: sobre todo lo cual derrama la que tanto abunda en aquellas comarcas, silvestre y cándida miel, ora perfumada de tomillo y romero en la heroica y alpestre Fuente-Ovejuna, que en lo antiguo se llamaba la Gran Melaría; ora extraída, merced á las venturosas abejas, del azahar casi perenne, que se confunde con el fruto maduro por todos los verdes naranjales, en las fecundas riberas del Genil y del Betis.
La novia, ya sin mantilla, pero con su ramo de azahar en el pecho, charlaba con la hermana de don Elías, solterona avinagrada, que tenía una de esas bocazas negras que parecen un antro sepulcral.
Bajo el techo de musgos y de pancas, Abrigo del viajero solitario, El rudo y fatigoso movimiento De tus ondas veloces contemplando, Del fondo de las selvas me traían Las auras tus perfumes ignorados, Mezcla del azahar y del canelo, Gratos aromas de mi patrio suelo.
A arrodillarme en medio de una banqueta herbosa, cuando sacramentando al reloj de la torre, de redondel de luto y manecillas de oro, al hombre y a la bestia, al azahar que embriaga y a los rayos del sol, aparece en su estufa el Divinisimo.
Las arracadas, con diamantes y oro estaban hechas; de corales eran los brazaletes. Un ramo de capullos de azahar trascendía esencias en el moño.
Margarita, está linda la mar, y el viento lleva esencia sutil de azahar; yo siento en el alma una alondra cantar; tu acento. Margarita, te voy a contar un cuento.
¡EI blancor de esos días tercamente lluviosos; las estatuas de mármol recién inauguradas; el estertor de la pechuga exangüe; el ruedo que la mar prende a su falda; la capa voladora del beduino y sus tiendas errantes, palomar del Sahara; los caminos ahogados en la arena; al fondo de los árboles, la pared de una casa; las tumbas escondidas en la noche; el cirio iluminando la mortaja; ¡yacente livor del esqueleto que el cincel del gusano cincelara; esas frases inéditas, alargadas de aes, con que los sordomudos desahogan su rabia; las gotas de azahar sobre las bodas, y en la Suprema hora de las ansias, en el instante de aflojar los brazos, aquel blanco en los ojos de la mujer cansada!
Ese obelisco que se alza sobre su enramada oscura, la gloria y la desventura divinizando a la par: ese silencioso Tíboli que a su enverjado se asoma a derramar el aroma de su abundoso azahar: y ese purísimo cielo tras cuyo azul cortinaje alumbra este paisaje tu lámpara colosal, me hacen, ¡oh luna!, tan bello en estas noches el prado, como el jardín encantado de una leyenda oriental.