bajar

(redireccionado de bajan)
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  • verbo

Sinónimos para bajar

descender

Sinónimos

Antónimos

abaratar

Antónimos

arriar

Sinónimos

humillar

Sinónimos

Antónimos

Sinónimos para bajar

Ejemplos ?
Se van muy lejos, y el sol se acuesta. Las sombras bajan al valle. La noche, una noche límpida, serena, de inmensos doseles azules tachonados de solos infinitos, trae con su majestad solemne el don de la calma, del silencio y del reposo que esparce en las sierras y en los llanos con sus luces y rocíos.
Los tejados de paja, como gorros de piel que cubren sus ojos, bajan hasta el tercio más o menos de las ventanas bajas, cuyos gruesos cristales abombados están provistos de un nudo en el medio como el fondo de una botella.
Si los salarios cambian, cambiarán, en sentido opuesto, las ganancias. Si los salarios bajan, subirán las ganancias; y si aquéllos suben, bajarán éstas.
De las volcadas urnas de tus ríos huye el caudal sonoro por los bosques umbríos de naranjos en flor con frutos de oro; de tus jardines sube incesante el aroma de tus flores, como de incienso la sagrada nube del fuego del altar de los amores; bajan de tus montañas, conversando entre sí con rumor leve, el arroyo perdido entre las cañas y el viento que las mueve; posan en tus riberas, olvidadas del vuelo, las raudas golondrinas pasajeras; copian tus lagos el azul del cielo; te dora el sol con lumbres de topacio, y a cada flor que brota de tu suelo se abre una estrella en tu anchuroso espacio.
En la época de lluvias este río es fiero, un látigo marrón, un temblor fuera de cauce, es todo fuerza. No viene su poder de la lluvia que cae en sus riberas, son los arroyos que bajan de la montaña los que lo alimentan.
cuando bajan...", un nuevo acceso de tos que me hace llamar al sanitario de la columna; él rechaza al compañero de la cruz roja en el hombro; el insurgente me mira y le hago una seña para que se retire.
Así como la cúspide de la pirámide resume en sí misma las distintas formas armoniosas que bajan serenamente hacia la base; de la misma manera, el Estado, es el punto de partida y de llegada de toda diferencia natural que se instaure en la Sociedad y, una de sus tareas, consiste en emplear estos factores en consonancia con las metas que hacen a la búsqueda de la felicidad individual y colectiva de los integrantes de esa sociedad.
No busco monte excelso y soberano, de ventiscosa cumbre, en quien se halle la triplicada nieve en el verano; menos profundo, escuro, húmido valle donde las aguas bajan despeñadas por entre desigual, torcida calle; las partes medias son más aprobadas de la natura, siempre frutüosas, siempre de nuevas flores esmaltadas.
Este pues en su espíritu dichoso, arrebatado hasta los cielos sube (que bien la tierra por el cielo olvida) y espíritus del trono luminoso, rayos de luz en abrasada nube, bajan al suelo a darle nueva vida.
Esta noche es la noche de los ensueños primeros de la vida; de los placeres primeros de los niños, goces risueños: la fiesta de las madres: santas mujeres que de madres sujetas a los empeños y sumisas de madres a los deberes, de la tierra hacen gloria con sus pequeños; las madres buenas ven a Dios en sus casas las Noche Buenas, y a estos festines del hogar, con Dios bajan blancas legiones de invisibles arcángeles y querubines, que con sus alas níveas dan pabellones de reposo a las madres que con canciones arrollan en sus brazos sus chiquitines.
Entre los Barrios de Chilchiles al Norte; Coronita, Piñas Grande Matalanga, al Noroeste; y, Guiricuña, al Este, se encuentra la Ciudad de Piñas, recostada sobre las últimas estribaciones de los dos ramales de Chilchiles que descienden de la Cordillera de Dumarí y bajan por las cabeceras de Ayapamba, alargándose al interior de la Hoya de Zaruma, como si fueran dos dedos índices prolongados sobre la frente de la población, para luego continuar hasta el Pórtete de Piñas, en donde se levanta el pequeño Cerro de la Chuva, término de los ramales y del Valle.
Sus patillas eran como las que todavía usan los agrimensores provinciales y comarcales, los arquitectos y los médicos de regimiento, igual que los funcionarios de policía y, en general, todos esos caballeros de mejillas rubicundas y sonrosadas que suelen jugar muy bien al boston: son unas patillas que bajan hasta media cara y llegan en línea recta a la misma nariz.