bajel


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Sinónimos para bajel

Sinónimos para bajel

Ejemplos ?
Que en los cuarteles de Peñuelas se dio noticia de que un bajel de piratas, que infestan las costas en estos mares del sur, había tomado tierra en el puerto de Tongoy.
Que tu bajel no encuentre sirte, que sea inexhausta tu mina, inacabables tus rebaños y que los pueblos extraños coman el pan de tu harina.
Alejandro Quijano En la cúspide radiante que el metal de mi persona dilucida y perfecciona, y en que una mano celeste y otra de tierra me fincan sobre la sien la corona; en la orgía matinal en que me ahogo en azul y soy como un esmeril y central y esencial como el rosal; en la gloria en que melifluo soy activamente casto porque lo vivo y lo inánime se me ofrece gozoso como pasto; en esta mística gula en que mi nombre de pila es una candente cábala que todo lo engrandece y lo aniquila; he descubierto mi símbolo en el candil en forma de bajel que cuelga de las cúpulas criollas su cristal savio y su plegaria fiel.
Al punto, encadenados, :los cautivos se miran, :y al fondo del bajel desesperados :los lanzan sin piedad, y, ellos suspiran; :mientras que la infeliz desde la peña :se arroja y da un lamento, :que en pos de la alta popa lleva el viento.
Al instante, puso el torno en orden y, acostando su segundo bajel a la gran nave, con maravillosa presteza y con fuerza de fortísimos cabrestrantes, pasaron la artillería del pequeño bajel a la mayor nave.
Y dirá alguno de los futuros hombres, atravesando el vinoso mar en un bajel de muchos órdenes de remos: Esa es la tumba de un varón que peleaba valerosamente y fue muerto en edad remota por el esclarecido Héctor.
Luego, haciendo una breve plática a los christianos, les mandó pasar al bajel desembarazado, donde hallaron bastimento en abundancia, para más de un mes y para más gente.
Los magnánimos mirmidones se hicieron cargo de los presentes, y llevándolos hacia el bajel del divino Aquileo, dejáronlos en la tienda, dieron sillas a las mujeres, y servidores ilustres guiaron a los caballos al sitio en que los demás estaban.
De esta suerte habló; ellos le escucharon y obedecieron, tomando la cena en el campo, sin romper las filas, y apenas comenzó a alborear, encaminóse Ideo a las cóncavas naves y halló a los dánaos, ministros de Ares, reunidos en junta cerca del bajel de Agamemnón.
Contestóle el mensajero Argifontes: — ¡Oh anciano! Ni los perros ni las aves lo han devorado, y todavía yace junto al bajel de Aquileo, dentro de la tienda.
Quien haya leído el Diente del Parnaso, de Juan de Caviedes, recordará que el único cirujano romancista del siglo XVII a quien no maltrata la cáustica musa del Quevedo limeño, es don José Rivilla, del cual sólo habla en el memorial en que aconseja al duque de la Palata que en vez de enviar buques contra los corsarios ingleses mande médicos. José Rivilla es ligero bajel de corso tirano, aunque por tanta obra muerta bien pudiera ser pesado.
Corre hacia las naves aqueas y anúncialo a Aquileo; por si, dándose prisa en venir, puede llevar a su bajel el cadáver desnudo, pues las armas las tiene Héctor, el de tremolante casco.