banqueta


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Sinónimos para banqueta

Sinónimos para banqueta

Ejemplos ?
-Ya no quiero leerlo. Y, levantándose de la banqueta, salió a la calle como un cohete. «Cualquiera que oiga a esta gente -murmura Venancio, viéndole marchar y señalando a los que se quedan-, pensará que son el mejor apoyo del establecimiento.
y tenían muchas vacas y muchos elefantes: y cada vez que ve Bebé a su mamá, le echa el bracito por la cintura, o se le sienta al lado en la banqueta, a que le cuente cómo crecen las flores, y de dónde le viene la luz al sol y, de qué está hecha la aguja con que cose, y si es verdad que la seda de su vestido la hacen unos gusanos, y si los gusanos van fabricando la tierra, como dijo ayer en la sala aquel señor de espejuelos.
Se empujaban. Emma se situó cerca de la puerta, en una banqueta. Terminada la contradanza, quedó libre la pista para los grupos de hombres que charlaban de pie y los servidores de librea que traían grandes bandejas.
Carlos, situado en la punta de la banqueta, conducía con los dos brazos separados, y el pequeño caballo trotaba levantando las dos patas del mismo lado entre los varales que estaban demasiado separados para él.
Por desgracia, el amigo de un diputado poderoso codició mi puesto en la oficina y en la corte, y como favor especial se me dio a escoger entre la traslación o la cesantía. Claro que me agarré a lo primero con dientes y uñas; pero se me partía el corazón al despedirme de mi paradisíaca banqueta.
Un rato después, cuando sin duda trabajó su cerebro la suprema angustia de la jornada final, levantose de la banqueta como herido por un golpe eléctrico, arrojose al suelo con todo el peso de su cuerpo y de sus hierros y se echó a rodar como una peonza elástica de la puerta al altar y del altar a la puerta entre gruñidos y lúgubres choques de grilletes.
Sentados en la banqueta de terciopelo de Utrecht, verde a listas y embutida en un nicho cuadrado detrás del escritorio, frente al cual había otro escritorio semejante para la primera dependienta, el hermano y la hermana se consultaban sobre sus intenciones.
¡Quieto! Venga. Vamos a sentarnos en la banqueta de enfrente. –Primero amenazó y luego fue cambiando el tono por uno más tranquilizante.
De rojo Vestido un dandy gallardo, diole la mano al poeta Que tal ocurrencia tuvo. (El gran Byron que era cojo, Tanto como presumido, no abandonó su banqueta, Y tuvo para Mefisto la inclinación más discreta).
El piano es de madera, con las teclas pintadas; y no tiene banqueta de tornillo, que eso es poco lujo, sino una de espaldar, hecha de la caja de una sortija, con lo de abajo forrado de azul; y la tapa cosida por un lado, para la espalda, y forrada de rosa; y encima un encaje.
En las noches profanas De novenario (orquestas Difusas, y cohetes Vívidos, y tertulias De los viejos, y estrados De señoritas sobre La regada banqueta) Hay en tus torres ágiles Una policromía de faroles De papel, que simulan En la tiniebla comarcana un tenue Y vertical incendio.
Él no contestó. Medio arrodillado, medio doblegado, cayó sobre la banqueta de terciopelo frente al Belén. El mundo se le venía encima: ¡lo que adivinaba era tan grande, tan increíble!