barómetro


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Sinónimos para barómetro

indicador

Ejemplos ?
Por comercio de granos sabe El Duende, que también ha estudiado en el particular, que se entiende la importación y exportación; si conviene a una nación agrícola o puramente fabril (como Ginebra) surtirse de granos extranjeros; si la ley de la baratura debe ser el barómetro de las disposiciones del Gobierno; cuál debe ser en los países rurales el precio del grano para que se permita o la exportación del excedente o la importación del que se necesite.
El uno es alto, delgado y corto de vista; se pasea sin hacer ruido y se detiene de cuando en cuando para dar golpecitos con el índice sobre la caja de un barómetro que está colgado en la pared.
-Mucho tarda hoy el correo -dice de pronto don Agapito, volviéndose en seguida a don Zacarías, que pasa a su lado. -Habrá nevado arriba -contesta el aludido, volviéndose en seguida a dar un par de golpecitos al barómetro-.
Tuve como una vaga sensación de que habíamos llegado cuando vi a una doncella que nos abría la puerta. Me pareció que entraba tambaleándome en un vestíbulo donde había un barómetro y que daba a un saloncito en el primer piso.
El respeto al principio de subsidiariedad representa la clave de la vigencia de una sociedad auténticamente libertaria. Casi podría decirse que es el barómetro principal para medir el grado de libertad de una estructura social.
Ni el reloj ni el barómetro van bien nunca; pero la fe nos salva. ¡Llego a mi mayoría de edad! ¡Tengo veintiún años! Pero es esa una dignidad que está al alcance de todo el mundo.
En la casa de las dos ancianas no ha cambiado nada. El reloj hace tictac encima de la chimenea y el barómetro está colgado en el vestíbulo.
Los visillos de muselina, a lo largo de los cristales, oscurecían la luz del crepúsculo, y el dorado del barómetro, sobre el que daba un rayo de sol, proyectaba luces en el espejo, entre los festones del polípero.
Encima del otro hay un barómetro excesivamente adornado y que parece representar un papel importante en la existencia de los hermanos; Rogron lo mira como miraría a su novia.
El barómetro era el mueble más útil para Rogron: le consultaba sin motivo, le daba palmaditas familiarmente como a un amigo, y luego decía: «¡Mal tiempo hace!» Su hermana respondía: «¡Bah!
Citaba en apoyo de su tesis el caso de un barómetro que enviara una vez al gobernador militar de Odessa, preparado para estallar al décimo día, y que tardó en hacerlo tres meses.
En aquel país hay un duelo constante entre el cielo y los intereses materiales, y el barómetro entristece y alegra sucesivamente la fisonomía de sus habitantes.