barbudo


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  • adjetivo

Sinónimos para barbudo

barbón

Sinónimos

Ejemplos ?
El extranjero que hubiera llegado a Lima en 1615, habríase sorprendido al encontrar la ciudad en son de guerra y a todo títere barbudo afilando espadas y componiendo mosquetes.
Siempre estaba en la puerta un señor, algo grueso, muy barbudo, rubio, con el lápiz en la mano, apuntando las mercaderías que entraban y salían; y más de una vez, tanto él como los peones, le habían gritado a Pepito que se retirara.
Cuando el barbudo concluye de comer, abre su mano izquierda y deja caer el hueso; desvía luego la derecha lo suficiente como para que su cuchillo no se queme en las brasas y afloja los dedos.
A su vista, para distraerle, danzaban coros de bacantes encendidas en su fiebre loca, y acompañaban la armonía, cerca de él, faunos adolescentes, como hermosos efebos, que le acariciaban reverentemente con su sonrisa; y aunque no escuchaba ninguna voz, ni el ruido de los crótolos, gozaba de distintas maneras. Así pasaba la vida este rey barbudo, que tenía patas de cabra.
Loiseau, que disfrutaba de una vista penetrante, creyó advertir que el hombre barbudo apartaba rápidamente la cabeza apara evitar el castigo de un puño cerrado y certero.
Un día que, en la pulpería, había mucha gente, vio a un gaucho forastero muy barbudo, que, a cada rato, escupía; y de modo que éste lo pudiera oír, dijo él a otro, a pesar de no poder tener porra el guanaco, por no tener cola: -Mira el guanaco porrudo.
Uno mondaba patatas; otro, muy barbudo y grandón, acariciaba a una criaturita de pecho que lloraba, y la mecía sobre sus rodillas para que se calmase o se durmiese, y las campesinas, cuyos maridos y cuyos hijos estaban “en las tropas de la guerra”, indicaban por signos a los vencedores, obedientes, los trabajos que debían hacer: cortar leña, encender lumbre, moler café.
Él, por su parte, veía con terror a aquel hombre grande, barbudo, altanero, que mandaba con soberbia y llenaba la estancia con sus gritos cuando montaba en cólera, lo que era frecuente.
-No, le contestó, no lo sé; aquí ha estado mi primo muerto y un hombre barbudo que me ha enseñado mucho dinero, pero no ha podido enseñarme lo que es miedo.
Entonces dio un tirón, levantó la prenda y descargó tan fuerte golpe sobre las piernas del desgraciado que éste huyó dando gritos como perro castigado. Desde esa vez, Teru-tero huía del hombre barbudo como de un demonio.
El libro no tiene barbas: le salen muchas cintas y marcas por entre las hojas, pero esas no son barbas: ¡el que sí es barbudo es el gigante que está pintado en el libro!: y es de colores la pintura, unos colores de esmalte que lucen, como el brazalete que le regaló su papá.
Cerca de quince años habían pasado desde que había salido de ella; ¡quince años!, todo un trozo de vida; y galopaba, tragándose las leguas, y pensando en lo que iba a encontrar por sus pagos. ¡Cuántos cambios iba a ver!, no lo iban a conocer, por cierto, lampiño que era, cuando se fue; barbudo, ahora, como cabrón.