barquichuelo


También se encuentra en: Diccionario.
  • all

Sinónimos para barquichuelo

barca

Sinónimos

Ejemplos ?
Probablemente no es casual que el primer poema que se oye en la acción en prosa sea «A mis soledades voy» y que aparezca expresamente atribuido a Lope. La penúltima de sus elegías, y la más celebrada, «Pobre barquilla mía», tiene como interlocutor al frágil barquichuelo.
Algunas comidas se colocaban al borde del estanque, otras flotaban en recipientes que tenían forma de barquichuelo o de aves acuáticas.
Para emprender esta pesca, se juntan en un bote o barquichuelo regularmente dos hombres pero para practicarla en el mar, es menester que el tiempo esté muy sereno y haya calma además de mucha claridad en las aguas: circunstancia indispensable para poder descubrir los peces y con particularidad aquéllos que por la naturaleza de su organización exterior siempre andan pegados al suelo del fondo y mucho más si este fuere de lama.
Alertado sobre una presunta conspiración de Vaca de Castro en su contra, el virrey lo tomó prisionero y lo confinó en la Casa Real, imponiéndole una fianza de 100.000 castellanos; pero temeroso de la reacción de sus partidarios, dispuso que se le trasladase a un barquichuelo anclado en la rada del Callao; y allí se encontraba cuando la rebelión de Gonzalo Pizarro se extendió a Lima.
Esto diciendo, el buen hombre, sentándose en su barca, aparejó los remos, y cuando Sara, que no era otra la persona a quien al parecer había aguardado hasta entonces, hubo saltado al barquichuelo, soltó la amarra que lo sujetaba y comenzó a bogar en dirección a la orilla opuesta.
En la proa un relámpago continuo nos indicaba que el enfurecido oleaje aumentaba en intensidad fatigando al barquichuelo, que se enderezaba a cada guiñada con gran trabajo.
¡A tierra, a tierra, o la emoción me ahoga, o se adueña de mi alma el desvarío! Llevado en alas de mi ardiente anhelo, me lanzo presuroso al barquichuelo que a las riberas del hogar me invita.
El fango en la hondonada resulta pedrería; los pájaros gorjean en tumultuario coro; y oblicuo el trapo túrgido, el barquichuelo estría un mar que arruga en rasos el índigo y el oro.
Lo pasmoso para mí es que la autoridad marítima de España, en esos tiempos de exagerado espíritu religioso, hubiera consentido que se bautizara con tan altisonante nombre á barquichuelo de menguado porte.
Reinaba en la ciudad un silencio profundo, interrumpido a intervalos, ya por las lejanas voces de los guardias nocturnos que en aquella época velaban en derredor del Alcázar, ya por los gemidos del viento, que hacía girar las veletas de las torres o zumbaba entre las torcidas revueltas de las calles, cuando el dueño de un barquichuelo que se mecía amarrado a un poste cerca de los molinos, que parecen como incrustados al pie de las rocas que baña el Tajo, y sobre las que se asienta la ciudad, vio aproximarse a la orilla, bajando trabajosamente por uno de los estrechos senderos que desde lo alto de los muros conducen al río, a una persona a quien, al parecer, aguardaba con impaciencia.
Nunca olvidaré las noches en que a tu luz argentina, sobre el agua cristalina del rico Guadalquivir, tendido en un barquichuelo contemplándote a mis solas, a la merced de las olas dejaba los remos ir.
Pero la caja en vez de irse a fondo, comenzó a flotar como un barquichuelo sin que entrase en ella ni una sola gota de agua; la corriente la arrastró hasta dos leguas mas allá de la capital, donde se detuvo junto a la esclusa de un molino.
Pero sucedió que, estando el barquichuelo en plena navegación, alguien llamó a los niños, y ellos se echaron a correr sin preocuparse de la suerte del zueco, el cual siguió alejándose de tierra; el escarabajo estaba de verdad aterrorizado.
Aunque toscamente construido, las condiciones marineras del barquichuelo eran excelentes y sus robustos flancos habían demostrado más de una vez su sólida resistencia a los embates de las olas.
Como el caballo de dura boca despeña en el precipicio al caballero impotente para sujetarle con los frenos cubiertos de espuma; como un viento repentino rechaza el barquichuelo que próximo a tierra iba a tomar el abrigo del puerto, así me arrastra con frecuencia el soplo incierto de Cupido, y el Amor de purpúreo rostro vuelve a lanzarme los dardos que ya conozco.
Y a fe que o mis ojos me engañaron mucho, o seria obra bien fácil y barata atajar al fugitivo a muy poca distancia de sus fuentes, y en castigo de su deslealtad despeñarle monte abajo, no dando punto de... ría, arriba, ría arriba, en un barquichuelo desde la ensenada.
Durante algún tiempo cingló con brioso esfuerzo; el barquichuelo parecía volar sobre la bruñida sabana líquida y muy luego el promontorio, el caserío y la ensenada quedaron muy lejos, a muchos cables por la popa.
Muy pronto estos temores se vieron confirmados, pues el oleaje sr tornó excesivamente duro, batiendo con rudeza los flancos del barquichuelo.
¡Cuánto se vive alegre y sin recelo, cuánto se goza lejos del pesar, llevando nuestro débil barquichuelo de la existencia por el negro mar!