barquilla


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Sinónimos para barquilla

cabina

Ejemplos ?
Pobre barquilla mía, entre peñascos rota, sin velas desvelada, y entre las olas sola! ¿Adónde vas perdida? ¿Adónde, di, te engolfas?
La historia de dama que aguarda su amante doncel: y cree del que boga sentir en el viento la voz que se ahoga lejana, con lento murmullo vibrando del lago al lindel; y cree a los reflejos del agua que brilla mirar a lo lejos bogar la barquilla, la franja de sombra rasando en la orilla que en ella dibuja boscoso el vergel: y cree de la torre sentir el rastrillo, y ver a la dama salir del castillo, cruzar el desierto sendero del huerto, salvarle, y abierto dejar el cancel: llegar a la orilla, y enviar a la opuesta del breve estribillo la voz repetida por él en el mote del cántico puesta; señal convenida con que ella contesta, pregunta y respuesta que, dada y pedida, en ida y venida se dan ella y él.
La prora diligente No sólo dirigió a la opuesta orilla, Mas redujo la música barquilla, Que en dos cuernos del mar caló no breves Sus plomos graves y sus corchos leves.
298 La flaca barquilla de mis pensamientos1, veyendo mudança de tiempos escuros, cansada ya toma los puertos seguros, temiendo discordia de los elementos; tremen las ondas e luchan los vientos; cansa mi mano con el governalle, las nueve Musas me mandan que calle; fin me demandan mis largos tormentos.
En cuanto lo divisan en la orilla botan esquife que se acerque al lido, mas cuando escucha que su gente chilla cómo el Orco el pillaje ha cometido, resuelve no montar en la barquilla y perseguirlo allá donde haya ido; que el verse sin Lucina tal lo hiere que o rescatarla o no más vivir quiere.
He hecho desde que me alejé de España un viaje más de recreo que de estudio; nada ocurrió durante él digno de mención, no hubo peligros, ni impresiones, ni ningún descubrimiento notable; he visto desde una inmensa altura, en la barquilla de mi globo, que es nuevo y le he puesto el nombre de usted, montañas que no son las de su aldea, y mares cuyas olas no han arrullado su cuna jamás; no he deseado descender sobre las unas ni sobre los otros; no he querido añadir un capítulo a la novela empezada en ese rincón de la tierra y que no se acabará nunca.
Tu padre te coloca sobre el almohadilla­do de esa blanca barquilla que va a conducirte a lo desconocido; y partes indiferente, sin que te hagan estremecer las lágrimas que, resba­lando tras unos lentes, caen sobre tu piel, ni te conmueven los alaridos de alguien que allá dentro da de cabeza contra las paredes.
Yo no he visto las noches del Bósforo, ni las de Nápoles, ni otras cien noches más que los poetas melenudos y los touristas de hoy han hecho célebres en teatros, libros y salones; pero sí he observado que en todos y cada uno de esos cuadros fantásticos y encantadores entran, como elementos componentes, los que ahora estamos admirando: la luna plateada, la barquilla o la góndola surcando la tranquila superficie de las aguas, los reflejos, los tornasoles y hasta torrentes de luz juguetona, las montañas, la brisa, los palacios...
¡al invasor Atila que trae de nuevo el aquilón en brazos, opóngase magnánima y tranquila la Europa, a quien afrenta, y haga al coloso boreal pedazos, como a frágil barquilla la tormenta!
Pero no pudiendo gastar lo que quería, tener una cuna en forma de barquilla con cortinas de seda rosa y gorritos bordados, renunció a la canastilla en un acceso de amargura, y lo encargó todo de una vez a una costurera del pueblo, sin escoger ni discutir nada.
La primera vez la suerte A su plan rindió coronas, Mas dos veces no es prudencia Poner un ardid por obra, Que si su barquilla débil Un duro peñasco topa Dejar puede en escarmiento Sus remos y tablas rotas.
Mientras en ti más pienso y más tu arcana majestad medito, te me haces más inmenso; y perdida en tu piélago infinito, mi náufraga barquilla ni encuentra fondo ni divisa orilla.