barragana

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  • sustantivo

Sinónimos para barragana

concubina

Ejemplos ?
Las personas ilustres, esto es, las de superior clase y constituidas en dignidad, como los reyes, condes, sus descendientes y otros tales, no podían recibir por barraganas a las siervas, libertas, juglares, taberneras, regatonas, alcahuetas ni a sus hijas ni a otras de las que se llamaban viles por sí mismas o por razón de su ascendencia de suerte, que los hijos que en su caso tuviesen de tales mujeres eran reputados espurios y no naturales; ley 3, tit.
La generalidad con que los fueros hablan de las barraganas, así de los clérigos como de los legos y aun de los casados y sus disposiciones políticas y leyes civiles acerca de la conservación, subsistencia y derechos de hijos y madres, prueba cuán universal era la costumbre de tenerlas y si bien por algunos fueros estaba prohibido a los legítimamente casados tener barraganas en público, esta prohibición no se extendía a los solteros a los cuales no era indecoroso contraer y conservar descubiertamente semejante género de amistades.
Por su parte, las barraganas tenían que tener ciertas características, dentro e las cuales se encontraban, principalmente, ser vírgenes y mayores de doce años.
No obstante, el autor expone que ni a aquellos pertenecientes al clero, ni a aquellos bajo un compromiso matrimonial se les permitía tener barraganas, pues éstas estaban reservadas para los solteros.
Pide perdón al Señor Marqués de Bradomín. ¡Oh, insolencia de las barraganas! Al oír mi nombre aquella mujeruca, no mostró ni arrepentimiento ni zozobra: Me clavó los ojos negros y brujos, como los tienen algunas viejas pintadas por Goya, y un poco incrédula se limitó a balbucir con el borde de los labios: —Si es el caballero que dice, por muchos años lo sea.
Entonces, ser de la banda era casi un privilegio, y los soldados se disputaban porque los admitieran al aprendizaje de la música. Los Alancay se consiguieron sus barraganas entre las cholas que frecuentaban los alrededores del cuartel.
Si iba a verle, abandonaba los puestos donde conferenciaba con ciertas barraganas, y cogiéndome de un brazo decía a vía de introito: —Pasá un cigarrillo, que...
El rey Alfonso III tuvo unas nueve barraganas, entre ellas Aldonza Anes da Maia, Teresa Fernandes de Seabra, y Marina Peres de Enxara, aunque en algunos casos, no se conoce quien fue la madre de sus numerosos hijos bastardos: Con Madragana (Mayor Alfonso), hija del último alcaide del período moro de Faro, el mozárabe Aloandro Ben Bakr: Martín Alfonso Chichorro (1250—1313), casado con Inés Lourenço de Valadares, con descendencia.
Asimismo, por la Ley 3º, título XIV, Partida 4º, se prohibía a las "personas ilustres que tuvieran por barraganas a juglaresas ni sus hijas".
Las costumbres eran más relajadas que en Europa, la poliginia estaba permitida y cada español tenía varias concubinas (barraganas).
Los fueros consideraban las barraganas de los legos como unas mujeres de segundo orden y les otorgaban casi los mismos favores que a las legítimas.