barreño


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Sinónimos para barreño

terrizo

Sinónimos

Sinónimos para barreño

Ejemplos ?
Desnudose y sirviéndose de la luz empezó a rascar la espesa capa de fango que cubría la madera. Por su parte, el mozo tendió sobre el barreño a la mujer del herrero y allí mismo llenó su cometido con toda seguridad.
Y terminada la doble tarea, el desventurado herrero después de recibir los siete denarios, viose obligado a cargar con el barreño y llevarlo él mismo a casa de su sustituto.
Situado frente al altar, y directamente adyacente al barreño de cobre había un enorme ídolo de jade; un busto odioso y deformo de la deidad pagana de los chamanes.
Una india buena, esposa del guardián que servía entonces a Felipe, trajo un barreño lleno de agua caliente, y allí metió el viajero sus pies, previamente descalzados.
¡La llave que encierra los ácidos y los álcalis cáusticos! ¡Haber ido a coger un barreño de reserva!, ¡un barreño con tapa! y que quizá no usaré ya nunca más.
Regábamos los tallos; uno e ellos era una rama de saúco, que echó raíces y sacó verdes brotes y se convirtió en un árbol grande y espléndido; este mismo bajo el cual estamos. -Sí, esto es -dijo él-; y allí en la esquina había un gran barreño; en él flotaba mi barca.
La sopera, llena hasta los bordes, era poco menor que un barreño; las fuentes del potaje podían servir de barcas en caudaloso río; el primer principio se componía de más de media arroba de carne guisada; y cuando llegó el gallo en pepitoria, héroe del banquete, acompañábanle, para hacerle honor, cuatro capones.
OCTAVA Da el otro pobre a la medianoche en tiempo de invierno una correncia o evacuación de tripas y porque con la priesa que tiene no se acuerda bien hacia donde quedó el brasero o barreño de la lumbre tropieza en él y hace pedazos las piernas y el culo, cobrando con esta desgracia enfremedad para muchos días.
Entonces la astuta hembra, acostumbrada ya a estos escamoteos, abandona los amorosos brazos que la retenían y viendo en un rincón un barreño vacío escondió en él a su amante y fue a abrir la puerta.
Aunque mi amo nos obliga a holgar por incidentes de un pleito, he proveído, sin embargo, a las necesidades del día. ¿Ves este barreño vacío que estorba sin servir para nada?
Vuestro barreño es muy viejo, está tan lleno de rendijas que parece una celosía; apenas se sostiene.» Y volviéndose de cara al marido, afectando no conocerle: «¡Eh!, gritó; camarada, dadme inmediatamente una luz para rascar bien la suciedad que tiene dentro y podamos ver exactamente su estado.
Sus grasas se estremecieron como un barreño de gelatina volcado, y luego se comprimieron cuando encogió la tripa intentando esconder su blandura.