barricada

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Sinónimos para barricada

trinchera

Sinónimos para barricada

Ejemplos ?
Las cenizas de su ser, desparramadas por la crueldad de sus enemigos, aún fecundizan los campos de la libertad y son barricadas, que junto con la indignación y el dolor de los orenses, están erguidas para no permitir que se borren las libertades públicas de la cuna del héroe GENERAL MANUEL SERRANO; símbolo de la Libertad Nacional y del sacrificio heroico al pie de la Patria Ecuatoriana.
Y cuando después de deshechas las barricadas y de aplastados los obreros, los dueños de las tiendas retornaron a éstas, ebrios de victoria, se encontraron en la puerta, a guisa de barricada, a un salvador de la propiedad, a un agente oficial del crédito, que les alargaba unos papeles amenazadores: ¡Las letras vencidas!
Nicolás Castro Benítes, es además, el orador de verbo luminoso que, paralelamente a su insurgencia destacada en la Cátedra Universitaria, ha campeado en la arena política nacional, fulminando las conciencias con brillantes Intervenciones, llevadas con esa misma maestría de su labor de Catedrático; derramando desde las tribunas de la alta política, fogosos discursos originados de su reciedumbre espiritual y el brío de sus convicciones doctrinarias; caudales y torrentes de barricadas desde su sapiencia parlamentaria...
El 31 de octubre de 1870 los blanquistas llevaron a cabo una tentativa infructuosa de sublevación contra el Gobierno de la Defensa Nacional.-, preferir el ataque abierto a la táctica pasiva de barricadas.
Este triunfo lo debes a tus propias fuerzas, a tu patriotismo, a tu arrojo, a ese valor con que desde tus frágiles barricadas has envuelto en un torbellino de fuego las bayonetas, los caballos y los cañones de tus enemigos.
A la mañana siguiente, la plaza como por encanto, se hallaba circuida de fuertes barricadas, y el pueblo, ebrio de entusiasmo, armado solamente de ciento ochenta fusiles, se preparó a la pelea y esperó.
Queremos un México en que no se levanten barricadas para que luchen violentamente hermanos contra hermanos, sino ágoras, donde pueda elevarse libremente la voz de los mexicanos, ennoblecida por los acentos de la razón y la justicia; en el que se fabriquen muchas urnas para votar y no féretros para sepultar a las víctimas de discordias fratricidas.
Este Gobierno provisional, que se levantó sobre las barricadas de Febrero, reflejaba necesariamente, en su composición, los distintos partidos que se repartían la victoria.
Por eso no hay que maravillarse de que hasta las luchas de barricadas libradas con el mayor heroísmo —las de París en junio de 1848, las de Viena en octubre del mismo año y las de Dresde en mayo de 1849—, terminasen con la derrota de la insurrección, tan pronto como los jefes atacantes, a quienes no frenaba ningún miramiento político, obraron ateniéndose a puntos de vista puramente militares y sus soldados les permanecieron fieles.
Entonces empezó sobre el pobre Cortez un fuego graneado que lo mató a pausas; y por encima de su cuerpo palpitante pasó el ejército, acabando de mutilarlo los acerados cascos de los caballos. Después de este sangriento episodio, Melgarejo descendió del Alto y atacó las barricadas.
Apenas se habían enfriado los cadáveres de los caídos y apenas se habían desmontado las barricadas; los obreros no estaban desarmados y la única fuerza que se les podía enfrentar era la Guardia Nacional.
Su derrota estaba consumada, y no les quedaba ni el recurso de la fuga; pues los que pudieron huir, eran perseguidos por el pueblo, que, en la previsión de aquel caso, se hallaba fuera de barricadas.